Estamos en 1981, tengo 25 años y varias operaciones en mi seno derecho. La primera vez que pasé por quirófano, allá por 1977 (Una de muletas) recibí la visita del archiconocido 'virus de quirófano'. Lo que en la mayoría de pacientes no pasa de un enfriamiento, en mi caso se convirtió en una pesadilla. Debió gustarle el "solar" que le ofrecía mi seno y el muy c.br.n se construyó su nido allí, acelerando la aparición de una mastopatía fibroquística.
Como sea que ya llevamos varios años con el 'inquilino' y no hay forma de 'desahuciarlo' y mandarlo a la calle, mi hermana mayor y yo decidimos visitar a un ginecólogo para consultarle. El tipo repasa el historial clínico y me mira toda -como si quisiera aprenderme de memoria- y dice:
- doctorX: yo diría que se está formando un tumor así que, para evitar males mayores, yo haría una mastectomía (amputación del pecho) y ...
Mi cara es un auténtico poema de horror. No sé si reír a carcajadas o llorar pataleando en el cuello del galeno.
- yo: a ver, para que yo me entere... dice usted que si me corto en la cocina, para evitar que el día de mañana se me gangrene, el dedo hay que amputarlo ¿no?
- Ana Mª: ¿sabe lo que yo le digo? que para evitar que nazcan niños berzotas como usted, mejor se corta -de los tres que le cuelgan- el más largo. ¡¡vámonos de aquí lupi!!
...
Años después sí se detectó un tumor, lo extirparon completo y sin ramificar. Y aquí sigo yo enterita... aunque, por edad, fuera de servicio ;-)
...
Ese año Joaquín Sabina nos regalaba una de sus mejores canciones (para mi gusto, claro) formaba parte de La Mandrágora, cuando su voz aún no destilaba nocturnidad.
1970, tengo 14 años y hemos venido a Sevilla a unos encuentros, con representación de todas las casas salesianas de Canarias y Andalucía. Tenemos entradas para el teatro Lope de Vega y ver unos desfiles organizados expresamente para la clausura del encuentro. Nunca me he maquillado antes, como es lógico por estas fechas, pero las mayores llevan carmín, rimel y crema para colorear los mofletes... me dejo hacer y cuando me miro decido quitar el color de mi cara -demasiado sonrosada para mi gusto- y dejar las pestañas alargadas (para una vez que llegan hasta el cristal de las gafas no voy a desaprovechar la ocasión).
El desfile acabó de madrugada y de regreso al colegio donde dormíamos, en silencio para no despertar a nadie, nos vamos todas al baño a quitarnos las pinturas y cremas. Mi primera sesión de desmaquillaje... no tengo algodones, ni cremas, ni líquidos así que me prestan de todo. Hablamos sin parar, cuchicheando para no ser oídas, de los vestidos que habíamos visto, los zapatos, la altura de las modelos...
- todas: jijijijijejejejejajajaja (subiendo de tono y volumen).
- yo: quééééé.... sssshhhhhhiiiiiissss ¿de qué os reís?... ssshhhisss ¿qué pasa? (todo esto con los ojos cerrados)
¿Qué pasaba?... pues que olvidé quitarme las gafas y tenía los cristales embadurnados de crema y chorreando por la camisa. Yo y mis despistes.
En octubre de ese año Led Zeppelin publicó su disco Led Zeppeli III que incluye ésta canción. Que me sigue encantando, por cierto.
Tengo 11 años, así que estamos en 1967. Ya he dicho que estudio en un colegio de monjas salesianas, pero lo que no dije es tenemos clases por las mañanas y las tardes, de lunes a viernes. La mayoría de las tardes en lugar de recibir clase teníamos "estudio", o sea tiempo para preparar las lecciones del día siguiente y afianzar para los exámenes -en teoría, porque realmente lo que nos daba era oportunidad de hacer alguna que otra travesura.
Hoy es una tarde cualquiera de un día de invierno típico, con lluvia torrencial y viento... no tenemos ganas de estudiar.
- niña1: tenemos que hacer algo para que nos manden a casa, pero sin castigo.
- niña2: Mariluz, tú que eres la delegada de curso a ver qué se te ocurre...
- yo: bueno, yo he escuchao a mi primo que si ponemos una perra gorda (moneda de 10 céntimos de peseta) en el tubo fluorescente, cuando se da al interruptor saltan los plomos (el actual automático) y se funden todas las luces.
- toda la clase: ¡¡bravo!!
- niña1: vamos a hacerlo... ¿tú sabes?
- yo (haciéndome la chulita): ¡po's claro! ... a ver, dos que vayan al "cuartito" (wc) a vigilar que no venga nadie y avise... otras que pongan una silla delante de la puerta y se siente.
Dicho y hecho, ponemos una silla sobre una de las mesas bajo el primer fluorescente y me subo para quitar el tubo, introducir la perra gorda en la ranura y volver a colocar el tubo, bien enganchado para que haga contacto al dar al interruptor. Ahora sólo queda esperar que sean las 5 y empiece a oscurecer.
Sor Obdulia está hoy de "vigilante", y más tranquila que nunca dado lo silenciosas y aplicadas que estamos... con la misma calma se acerca al interruptor y acerca la mano... -el silencio se palpa y la atmósfera se ha cuajado una fracción de segundo mientras seguimos -a cámara lenta- el recorrido de esa mano a la llave de nuestra libertad...
-¡¡PLASS!!
- todas: ¡¡aahh!!
La sor, me deja de responsable y sale corriendo a buscar unos nuevos plomos y cambiarlos... nosotras vigilamos la puerta... ponemos una silla sobre la mesa... quitamos el tubo... la perra gorda... ponemos el tubo... quitamos la silla...
Evidentemente nos mandaron a casa... sí, a los otros cursos también.
Al día siguiente nos enteramos de que probablemente había caído un rayo cerca y dejó sin luz también a todas las casas de los alrededores del colegio....
Aunque parezca extraño, en mi casa sí que escuchábamos ésta música de Aretha Franklin (además de la típica española) por aquellos años... ventajas de tener hermanos trabajando en la emisora de radio :)
Tengo 20 años, así que estamos en 1976, y por estas fechas ya llevo 3 trabajando con adolescentes en grupos de formación personal. Para tener algún dinero para actividades se nos ocurre que podíamos montar una caseta en la feria del pueblo y empezamos a hacer gestiones para ver cuánto dinero nos costará montarla y si ganaremos lo suficiente para que merezca la pena todo el trabajo.
Tiramos de amigos que nos preste el dinero para concursar por una plaza, en la delegación de fiestas, pero tenemos suerte ¡nos cederán un espacio pequeño y casi al final del recinto ferial!.
Hablamos con empresas que distribuyen refrescos y bebidas para combinados, y nos ofrecen la posibilidad de repartir beneficios y no pagar ni un céntimo por todo lo que suministren ¡evidentemente dijimos que sí!.
Convencimos a nuestras madres, vecinas, amigas y hasta la cocinera del colegio de las salesianas para que hiciesen tortillas de patatas, ensaladas varias, pinchitos de carne, pescaitos fritos... en fin de todo lo que se puede servir sin peligro de intoxicar a nadie y accedieron gustosamente.
Nos encontramos con un pequeñito problema... ¿dónde vamos a servir las bebidas? porque no todo se puede poner en vaso de plástico (más bien de cartón plastificado)... así que decidimos hacer un recorrido por bares, restaurantes, pubs y tomarnos algunas cervezas, combinados, refrescos... dependiendo del sitio, la hora y -sobre todo- la edad de quien pidiese. Teníamos casi tres meses para hacernos con una buena "cristalería".
Pilar -otra de las monitoras- siempre llevaba un bolso gigante de esparto y un par de jerseys dentro para evitar que chocaran e hicieran ruído. Tuvimos un gran éxito "cambiando de sitio" catavinos, jarras de cerveza, vasos cortos de 'güiski', largos de combinado, medianos de agua... y el lugar favorito para hacer esos cambios siempre era un pub de puerto Banús donde había música en vivo. Un pianista acompañado por la voz de una chica llamada María.
Una de las primeras noches que fuimos al pub, mientras María estaba de descanso, uno de los chicos se acercó al pianista
- Paco.- oye, que mientras María descansa ¿por qué no dejas que te acompañe una de las chicas que viene con el grupo?... lo hace bien ¿eh?
- pianista.- (que lo mira de arriba a abajo) ¿cuál de las cuatro que van contigo es?, porque aquí no se puede acercar nadie más guapa que María ni que cante mejor... (Paco me señala) ah, no está mal... es bajita ¿no?... vale, pues ya la llamo... ¿cómo dices que se llama?
Mientras tanto
- yo.- Pilar, ¿qué hace Paco hablando con el pianista?... ¿acaso lo conoce? Porque nos vendría de lujo que nos invitara a alguna de las copas ¿no?
- Pilar.- No tengo ni idea... pero no me fío ni un pelo de estos... ¿no ves cómo se ríen los demás?
...
- pianista.- Queridos amigos, un momentito de atención, tenemos una actuación especial de una de nuestras clientes... ¡Mariluz!
...
- yo.- Pilar yo a este niño me lo cargo. ¡¡Yo ahí no salgo!!
...
Salí, claro que salí, y canté... y nos invitaron a algunas copas. Y volvíamos cada semana. Y en los descansos de la cantante, el pianista me invitaba a acompañarle... ¡¡y conseguimos varias docenas de vasos!!
Hoy en día sería incapaz de hacerlo, pero traigo una de las canciones que canté acompañada al piano, aunque aquí está la versión original, orquestada, del dúo americano The Carpenters.
Seguimos en abril de 1997 -así que todavía tengo 41 años- y hemos llegado al aeropuerto de El Cairo. Casi he olvidado el 'incidente' de Orly, cuando veo la sala de llegadas internacionales, completamente "tomada" por soldados armados hasta los dientes, pertrechados como para el asalto y con la cabeza cubierta por un casco que apenas deja entrever unos ojos negros y brillantes como la obsidiana.
Vamos por las maletas, pero tengo un presentimiento... negros presagios sobrevuelan mi cabeza como los aviones lo hacen por el cielo egipcio... y es que la visión de tanto soldado con metralleta en manos me ha puesto nerviosa y con la adrenalina "a punto de nieve".
- Ana Mª: lupi, que tu maleta no sale... que ya no salen más y ¡¡la tuya no está!!.
Estoy pálida, sin fuerzas y sin creer lo que estoy oyendo... tengo la certeza de que los soldados más cercanos no dejan de mirarme.
- yo: no me gastes bromas que hace un calor horroroso y estoy nerviosísima con tanto soldado... ¿no hay que pasar control de pasaporte? pues vamos a preguntar allí por la maleta (seguro que ese asqueroso azafato la ha mandado a la otra parte del mundo, pienso con una sonrisa en los labios por si estos soldados saben leer la mente en andaluz)...
Ana me mira y, con su maleta en una mano y los pasaportes en la otra, se dirige a lo más parecido a un mostrador de información y ¡por primera vez la oigo hablar árabe! ... ¡ostras estoy salvada! ... pero no ¡de eso nada!, me vuelvo a acordar del azafato francés (pero sin sonrisa).
- Ana Mª: lupi que dice que no sabe nada de la maleta, que aquí no ha llegado. Le he dado el teléfono y la dirección del príncipe para que nos localicen allí. Vamos que la policía espera por nosotras para sellar el pasaporte.
Salimos del aeropuerto hacia la casa del príncipe Faisal y el taxista es tan amable que lo contratamos para todos los desplazamientos que íbamos a hacer en los días siguientes y él se compromete a hacer el seguimiento a mi maleta.
Hay que comprar ropa interior al menos ¿no?... pues a eso vamos primero.
Tres días más tarde recibimos la maleta -repleta de pegatinas- con un acento alemán ¡¡envidiable!!.
En este año Alejandro Sanz editó una de las canciones que más me gustan de él y que -además- viene al pelo, porque desde aquel viaje tengo el corazón partío: no sé si 'nunca más' pisar aeropuerto francés o volver a El Cairo con una mochila adosada a la espalda.
Abril de 1997, tengo 41 años y estamos en el aeropuerto Orly de París esperando a que nos llamen para subir al avión camino de El Cairo... veo que vamos muchos que no somos franceses, llegados desde distintos puntos de Europa a tomar el mismo avión.
Ya empieza a haber movimiento. Antes de abrir las puertas, el 'azafato de tierra' avisa -en francés- a los españoles que se aparten y hagan una fila paralela y tengan el pasaporte en la mano... el "silvuplé" (s'il vous plaît = por favor) se lo deja guardado para mejor ocasión. Yo no he comprendido nada, pero para eso está mi hermana mayor, que domina el idioma y me lo traduce... las caras de los españoles son un poema y la mía va pasando de mi color tostado natural al pálido y rojo furia por momentos...
- Ana: lupi ¡ni se te ocurra decir nada! (me susurra mi hermana)
- yo: (sin susurros, claro) ¡¡¿cómo que no diga nada?... pero qué se han creído estos impresentables!!... ¿acaso nos toman por terroristas?!!
A todo esto, los demás españoles (la mayoría, hombres muy trajeados y con maletines de piel) empiezan a llamar la atención al guardia de seguridad de la sala y a subir el tono de voz pidiendo explicaciones. Huelga decir que los otros viajeros se apartaron de nosotros como si padeciésemos de peste...
Nadie nos aclara nada. Nadie nos pide disculpas.
Ya nos toca y algunos se niegan a entregar el pasaporte... yo también, pero por consideración a mi hermana lo abro y se lo enseño ¡sin soltarlo de mi mano!
- yo: (mirándolo fijamente) ¿satisfecho?... ¡pues hasta nunca, maleducado!
Viene una azafata para ayudar y aligerar la cola que ha formado el tipo... su cara estaba roja como la grana de la vergüenza, y temblaba como un flan ante las quejas de los "sufridos trajeados".
Pero ya nos vamos, ¡menos mal que el trasbordo no afectaba a las maletas... ¿o sí?.
En honor al empleado francés del aeropuerto, quería poner, por razones obvias, la canción "Some Things Never Change" (Algunas cosas nunca cambian) que el grupo Supertramp publicó en este año... aunque la letra no tenga nada que ver
Estamos en el año 2010, primera década del siglo XXI, y tengo 54 años. A estas alturas de mi vida me han pedido que desvele 7 secretos. Ha sido m la incitadora, así que ahí van:
1.- me encanta comer chocolate blanco junto con palomitas de maíz
2.- colecciono plumas estilográficas y me gusta tenerlas limpias y "usables" en cualquier momento. Siempre llevo dos plumas MontBlanc en el bolso y un cuaderno pequeño
3.- no sabría vivir sin el olor del mar... saber que está ahí a escasos metros de casa me hace sentir bien, cerca de mis raíces
4.- no me gustan las películas románticas, aunque adoro sus bandas sonoras
5.- mi lugar favorito, la playa... quedarme quieta mirando su oleaje -suave o fuerte- y sentir el sol tostando mi piel
6.- no me gusta levantarme de la cama ¡a ninguna hora!... pero tampoco tengo hora para acostarme, me encanta la noche y sus silencios para escribir o leer o ver la tele o... para todo soy noctámbula
7.- siempre he soñado con escribir y publicar un libro y ahora es cuando me he decidido a hacerlo; uno pequeñito de poemas y relatos cortos, si lo quieres ver: http://mariluzgh.bubok.com/
Hasta aquí los secretos desvelados... m dice que debería recomendarlo a siete, así que quiero conocer los secretos de: La gata coqueta, Benchijiguaagando, El conventillo de la museóloga, Noche infinita, Emibel, Emilio, Abuela frecotona
El 16 de marzo de 2010 sale este sencillo de Julieta Venegas
Estamos en octubre de 1993 "Año Santo Jacobeo", tengo 37 años y he dicidido hacer un tramo del Camino de Santiago -125 km porque no tengo sino 10 días de vacaciones-. Mi hermana Cristina dice que se viene conmigo... mi hermano Jorge dice que se nos unirá en San Marcos, y mamá se queda más tranquila porque no iré sola.
Empezamos en Sarria, porvincia de Lugo, -aunque para preparar el cuerpo y los pies decidimos hacer una etapa de Ponferrada a Villafranca del Bierzo, el camino que transcurre en la provincia de León-.
Ya nos hemos medio curado las típicas ampollas y rozaduras en los pies. Y estamos ya en la provincia de A Coruña. Hemos salido de Palas de Rei con fuerzas renovadas después de hacer noche en un albergue y nos paramos en Melide a comer... buen vino, buena sopa calentita y una gente realmente encantadora que nos desea "bon camiño".
Hoy no llueve y queremos llegar temprano al albergue, aunque es la etapa más larga de todas. Llevamos muy buena marcha y estamos contentas...
- C: lupi ¿tú llevas la cámara de fotos?
- Yo: ¿no estaba en el respaldo de tu silla?... ¡joder! ¿no me digas que nos tenemos que volver ahora que llevamos más de 10 km?
- C: lupi... yo... lo siento...
- Yo: ¡más lo siento yo! pero tú no tienes la culpa, no te preocupes... ¡¡vamos, que cuando nos demos cuenta ya estamos de vuelta!!
Desandamos todo lo recorrido sin hablar, pero no por estar enfadadas sino cansadas, mis rodillas son delicadas (ambas pasaron por quirófano hace unos años) y ya pasamos de 25 los km recorridos. Llegamos al mesón y cuando nos ven aparecer salen de detrás del mostrador y:
- Mesonera: ¿No me digan que se han vuelto por la cámara de fotos?...¡pero si nosotros se la íbamos a mandar al albergue con uno de los mozos que se encarga de limpiarlo y reponer el botiquín!... ¡¡vengan, siéntense y descansen!!
Cristina me mira y llora silenciosa (yo la miro de reojo y no le digo nada, sé que está pensando en mis piernas).
Se han ofrecido a llevarnos hasta el albergue para que no se nos haga de noche y nos quedemos sin literas. Accedemos agradecidas.
...
De la etapa de ayer nos olvidamos enseguida. En dos días estaremos en Santiago... pero esa es otra historia
1971, tengo 15 años y estamos en Varen, un pequeño pueblo en la campiña, al sur de Francia, donde la mitad -casi- de su población la forman españoles refugiados y emigrantes.
Tío Jesús no puede salir mucho debido a la dolencia de corazón que acabaría llevándolo a la tumba, años después, pero eso no impide que se relacione con sus vecinos y amigos... sobre todo cuando llega su hermano -mi padre- y además con dos sobrinos: Jorge y yo.
Esta noche hay una reunión de nostálgicos y han traído músicas de su época -española, por supuesto- y vino y licores franceses. Mientras recuerdan sus andanzas por los distintos frentes y campos de concentración (en ambos lados de la frontera) va sonando de fondo la voz de Manolo Caracol, La Niña de la Puebla, Antonio Molina y sobre todo Pepe Marchena... pero es cuando canta Juanito Valderrama su famoso y triste "emigrante", que se hace un silencio de tumba y unos a escondidas y otros abiertamente sacan sus pañuelos y limpian sus lágrimas entre sorbetones de vino y moco...
Jorge y yo, que no nos han dejado participar directamente de la velada, estamos en el fondo del jardín cerca de la valla que separa las gallinas, enganchados a una botella de Grand marnier, que se agenció mi hermano cuando sonaron las primeras notas del tocadiscos con el cante flamenco más "jondo" que se pueda resistir a los 15 y 17 años... Y allí seguíamos varias horas después, un buchito tu un buchito yo, con una botella casi vacía y echados uno encima del hombro del otro llorando como magdalenas.
No recuerdo cómo llegamos a la cama, pero yo amanecí sobre la colcha, completamente vestida ¡claro!, oliendo a naranja amarga y con un dolor de cabeza de vaca (seguro que ellas también tenían jaqueca esa mañana con tanta música).
15 de junio de 1977, van a celebrarse en España las primeras elecciones democráticas en 41 años... yo, desde hace 4 meses tengo 21 años, ¡soy mayor de edad y puedo votar!
Mi padre tenía que formar parte en una de las mesas, como representante del partido comunista, pero un viaje inesperado hizo que tuviera que delegar en otra persona... y el partido aceptó que fuese yo (sin ser militante y sabiendo que era católica practicante).
La situación en los pueblos pequeños no tiene comparación con las capitales, la tensión se palpaba en el ambiente... todo pueblo tiene un fanático y me tocó la papeleta. A media mañana se presentó el tipo y cuando me vio en la mesa se vino para mi como un toro al trapo rojo y dando voces, a cual más alta y grosera... en ese momento estaban -para votar- todos los "prohombres" del pueblo y gracias a uno de ellos -amigo de mi padre y padre de una compañera de colegio, tan de derechas como el otro-, que se puso en medio, la cosa no fue a mayores, porque me levantó de la silla sin hacer ningún esfuerzo y me iba a lanzar contra la pared... ¿te imaginas cómo hubiese terminado con mi metrocincuentaicinco y cuarentaiocho kilos de peso?...
No... al tipo tampoco le pasó nada. Y aún hoy, cuando nos cruzamos, vuelve la cabeza porque yo le miro directamente a los ojos, fijamente, hasta que llega a mi altura y me río. Sí, ya sé, soy muy muy borde.
Estamos en 1993 o tal vez en 1994, es verano y tengo 37 ó 38 años. El grupo de jóvenes de 'anafedez' me ha adoptado -o eso parece- porque cada evento que organizan, cada salida de copitas, cada "loquesea" me llaman para que vaya con ellos. La verdad es que me lo paso en grande y son tan buena gente, que no me cuesta un segundo decidirme a acompañarlos. Esta vez se trata del concierto de El Último De La Fila en Marbella. Me gustan sus canciones y para el grupo son unos auténticos ídolos (para ellas más que para ellos).
Y ahí me tenéis, pegadita al escenario -yo que siempre huyo de las aglomeraciones y jaleos de este calibre- rodeada de veinteañeros saltando y coreando las canciones como si cobraran por hacerlo... Poco antes de acabar una de las "isabeles" consigue hacerse oír y dice que como sea tiene que acercarse a Manolo y Quimi para darles un beso.
- todos: Isa, no la lies que te conocemos.
- Isa: que nooooooo... además lupi es mayor y seria...
- yo: ¿cómo que soy mayor y seria?... ¿qué piensas hacer y qué se supone que tengo que hacer yo?
No dio tiempo a que me explicaran nada. Isa, sin más, se desmayó cayendo a plomo al suelo... y entre unos abriendo paso a empujones y otros avisando a la Cruz Roja logramos sacarla del gentío hasta llevarla junto al escenario -donde la escalera de salida a los camerinos-. Hasta allí llegó 'la chica de la cruz roja' y mientras miraba su botiquín bajó Manolo García la escalera y, como si le hubiesen puesto una esponja con amoníaco en la nariz, saltó Isa del suelo hasta plantarse enfrente y abrazarse a un asustadísimo Manolo...
La bronca que nos echaron fue de campeonato, aunque me dijeron que gracias a mis canas la cosa no pasó a mayores. A mi se me quedó la cara roja como la grana para el resto de la noche... y es que cuando se me pasó la vergüenza (a los cinco minutos, por cierto) los ataques de risa eran continuos y los bailes y las copitas y los chupitos... fue una noche ¡memorable!
2006 tengo 50 años y hoy es 7 de enero... los puntos de locura no son patrimonio solo mío, no... mi hermana -la mayor- los tiene por cientos, como éste. Ayer celebramos el día de Reyes en su casa -siempre lo hacemos- y, como quien no quiere la cosa, deja caer con voz engatusadora...
- Ana: lupi (esa soy yo), Pilar ¿os venís mañana a Madrid conmigo? Tengo que llevarle un paquete a un amigo que se va a Cuba y quiero mandar algunas cosas... volvemos en el mismo día...
- yo: (que me apunto a un bombardeo) ¡¡¡sí...genial!!!
- Pilar: ¡¡¿queeeeé... a Madrid? ¿a queeeeé? ¿y volver en el día... tú estás loca?!!
- Ana: anda, veniros, no me dejéis solas.
- yo: ¡anda sí mariapi... y os invito a comer cochinillo en "las cuevas de Luis Candelas"!
...
Y, nos fuimos a Madrid.
A las 6:30 de la mañana nos paramos -cerca de casa- a echar gasolina y ¡¡por todos los confucios, la rueda está pinchada!! ... nos la cambian por la de repuesto y los talleres no abren hasta las 9:00 ¿qué hacemos?
- Pilar: Ana, así no podemos ir a ningún sitio... es un riesgo muy grande el que corremos si nos vamos sin rueda de repuesto
- yo: ¡hombre, tanto como sin rueda!... llevar la llevamos... pinchada sí, pero llevamos... además ¡no vamos a pinchar otra vez ¿no?!
... varios intercambios de pareceres después, seguimos pa'Madrid.
Por si no lo sabes, nos separan +/- 600 km, lo que supone aproximadamente 6 horas de carretera, dependiendo de quien conduzca, de las paradas y del coche. Así que la primera de ellas para tomar un cafetito, echar un cigarillo (y líquidos sobrantes) la hicimos en la provincia de Granada... el coche es potente y cómodo ¡¡cambio de conductora!!... Pilar ya está más tranquila conduciendo, Ana echando una cabezadita y yo ¡como cría con zapatos nuevos! mirándolo todo.
Llegamos muy bien de tiempo, encontramos la dirección a la primera -en Barajas- y entregamos el paquete...¡misión cumplida! Ahora ¡¡¡a comer!!!
Mi lugar favorito es un restaurante del año 1725 -dice el libro Guinness que es el más antiguo del mundo- situado en la trasera de la Plaza Mayor... ¿se puede pedir más?... pues sí, su cochinillo asado y eso pedimos para las tres ¡¡placer de dioses!! ¿Lo malo? pues que no se podía fumar, así que el café lo tomamos en una cafetería de la Plaza Mayor (imposible sentarse fuera por el frío).
Dimos un paseo, nos hicimos la fotito típica con el "Oso y el Madroño" y pa'casa, a donde llegamos cerca de media noche, reventadas de tanta carretera...
¡ah! ¿la rueda?... ¡bien gracias!
Ese año LODVG sacó el último trabajo con Amaia Montero como vocalista
ésta canción es mi favorita
1978... tengo 22 años y una muleta. No puedo conducir porque no tengo carnet -y tardaré años en tenerlo- pero sí una amiga que lo tiene y un seat 127 rojo, de segunda mano.
Cuando gana el aburrimiento y el clima nos es propicio, sin pensarlo dos veces nos subimos al coche y...
- yo: ¿vamos a tomar café a Granada?
- amiga: ¡sí, venga vamos!
Granada está a poco más de tres horas pero el viaje se hace cortísimo, además el reloj no cuenta si eres consciente de estar haciendo una locura.
Cuando estamos a pocos kilómetros de Loja, paramos en 'Los Cordobeses' a tomar café y echar unos "duros" en la maquinita... clin clin clin clin ... ¡premio!... empezamos con buen pie, desayuno gratis y dinerillo para la gasofa.
Llegamos a Granada y dejamos el coche en un aparcamiento (todavía no eran parkings) de la Gran Vía de Colón. Y desde allí -caminando con muletas- hasta la bodega 'Natalio' o 'Muñoz' -según estén de gente- para bebernos una jarrita de vino 'pálido' y un bocata de atún con tomate (¡de muerte!).
¿Y el café?....¿no habías ido a tomar café? -te preguntarás-.
Después de haber recuperado fuerzas nos vamos al Café Alameda conocido como Gran Café Granada (hoy en día desaparecido como tal).
Cuando abres sus puertas te recibe un olor rancio de años característico y automáticamente sufres una regresión en el tiempo... al fondo -a la izquierda- en su mesa de siempre están los hermanos Rosales y Federico leyéndose mutuamente sus últimos versos, rodeados de "señoritos de ciudad" que, con reverencia algunos y desconfianza otros, siguen la tertulia sin participar en ella. Más a la derecha una escuálida figura desliza sus interminables dedos por las teclas del piano... Falla buscando continuar su "Atlántida" -inconclusa a su muerte, por cierto.
- camarero: Buenas tardes, señoritas, ¿van a tomar café?
... La magia se ha roto en mil pedazos...
Miro la cara del camarero y sonrío... su figura escuálida y de cara arrugada es el vivo retrato de D.Manuel de Falla
- yo: Sí, gracias. Para mi que sea solo, bien cargado y con hielo por favor, y después un gintonic de Larios (yo siempre Larios).
La sala está vacía, solo nuestra mesa tiene vida. El resto con sus tableros de mármol parecen añadidas a ese majestuoso espacio enmarcado por columnas.
Abrimos cada una un periódico y entre sorbo y sorbo las noticias van hablando de una España nueva que quiere olvidar rencores construyendo una Constitución que dé cabida a todos
Es la hora de irnos. Le decimos adiós al camarero 'Falla'. Una miradita más antes de abrir la puerta y -allá al fondo- Federico García Lorca y los hermanos Rosales nos saludan tocando el ala de sus sombreros con una sonrisa cómplice en sus caras.
"La vida breve" de Falla interpretada a piano
1980... tengo 24 años y estamos en agosto. Decidimos que nos vamos de excursión a Ronda peeeeeeero, alguna dijo que podíamos ir dando un "pequeño rodeo" por los pueblos de los montes -lo que yo llamo la 'Málaga profunda'- porque ha venido una amiga de una amiga a quien no le gusta la playa y aún menos si está "abarrotá" de gente; llamamos a otra amiga y empieza la odisea de "cinco mujeres en un seat 600 con más 40º en su interior"...
Como es lógico a esa edad lo que menos importa es el calor, las estrecheces, el humo de tabaco de cinco fumadoras y los cantos ensordecedores (y disonantes dicho sea de paso) de cinco mujeres con "pantalón short" en busca de aventuras... ¿Aventura?... ¡agonía, mejor dicho! ya que para hacer los primeros 75 km tardamos 3,30 horas -las pendientes estrechas con curvas imposibles han quedado grabadas en mi mente de forma indeleble- pero nada nos desanima, recorremos los pueblos que pasamos dentro del coche para no perder tiempo y como no hemos bebido ni gotita de agua no hay que hacer pis... nos han dicho que uno de los pueblos está a menos de 15 km y que están en fiestas... cambio de planes... ¡¡¡a la feria, niñas, a los caballitos!!!
Ya sabemos que las cosas se pueden torcer y si lo piensas mucho logras que se tuerzan ¿verdad?... pues llevamos una agorera en el 600... ¿a que no encontramos donde comer?... ¿a que no encontramos pensión?... ¿a que nos tenemos que quedar a dormir en el coche?... y es que, a todo esto, no he dicho que estábamos muertas de sed y hambre, empapadas como salidas de una sauna (pero sin el como) y roncas de cantar y fumar...a más de 50 km de Ronda, y a las 9 de la noche... con un sol como si fuesen las 5 de la tarde.
- amiga: a ver, niñas, lo primero buscar donde comer y bebernos unas cervezas, ya preguntaremos dónde hay una pensión que podamos darnos una ducha, por lo menos y después a bailarrrrr...
Salimos del 600 como cabras locas y nos plantamos en la puerta de un bar, con un letrero que ofrecía conejo al ajillo y demás productos de la sierra, y con media docena de parroquianos en su interior que pasaron del estupor a la lujuria en un parpadeo... ¡¡5 mozas -morenas de playa- y de muy buen ver en minishort!! ... ni en sus mejores sueños, oye...
Preguntamos si podíamos cenar y ¡claro que podíamos!...
Preguntamos si habría habitaciones libres en la pensión y ¡claro que habría! y si no... no importaba ya encontraríamos camas....
oh,oh... ¿se están mirando entre ellos y con sonrisitas?...
- niñas, antes no había tantos hombres en el bar ¿no? ... (comentamos entre todas por lo bajito y mirando de reojo al personal).
Acabamos de cenar sin contratiempos... y nos vamos, pero antes nos indicaron una pensión sin ningún problema. Nos dijeron que tuviésemos cuidado con los jóvenes que venían de otros pueblos a las fiestas, que eran unos "cabroncetes", pero que si teníamos algún problema, la patrulla (de la guardia civil) pasa por el pueblo cada equis horas. No señorita, en el pueblo no hay "cuartelillo", nos dijeron.
¿Pero quién piensa en necesitarlos cuando en el 600 viajan 4 "hijas del cuerpo"?... porque menos yo, todas tenían padre o hermanos guardias civiles...
Son cerca de las 11pm cuando volvemos al coche para buscar dónde aparcarlo toda la noche. Las risas que llevamos se nos quedan congeladas en la cara...
¿se puede saber de dónde cogno han salido tantos tíos? ... están cercando el coche, joder... nos están rodeando...
- chica mayor: a ver, abre la puerta y déjame salir ¡¡ahora mismo!!
- amiga: ¿tú estás loca????... ¡tú, cierra los seguros! ¡¡¡¡¡¡ahora mismo!!!!!!
- la amiga de la amiga: ¡¡arranca y llévatelos por delante pero sácame de aquíííí!!
A todo esto los niñatos no dejan de gritar que ellos son los que han robado la goma 2... que nos van a poner una bomba debajo del coche si no salimos ¡¡¡inmediatamente!!! ... los adjetivos que nos obsequian los podéis imaginar (no me atrevo ni a escribirlos)...
-yo: ¡calladas y quietecitas todas!... nos vamos a quedar aqui esperando a los civiles que ya falta poco para que lleguen... no los miréis y poned la música a tope.
- la amiga de la amiga: ¡¡cuando se lo diga a mi padre!!
- todas: ¡¡tú calladita, que por tu culpa no estamos en Ronda!!
...
- amiga: -quitando la música- ¡¡se han ido!! ... ¡¡¡vámonos de aquí!!! ...
- las demás: ¡¡espera, la guardia civil!!
Efectivamente vimos entrar en la plaza el jeep y saltamos del 600 todas a la vez (sí, no me preguntes cómo lo hicimos con sólo dos puertas). Les pusimos en antecedentes -previa identificación, claro- y, más por ser "hijas del cuerpo" que porque nos tomaran en serio, se ofrecieron a escoltarnos hasta la salida del pueblo cuando acabasen su ronda de 1/2 hora.
Se hizo eterna... nadie rompía el silencio y cuando una se decidió, lo hicimos todas a la vez y casi gritando histéricamente.
...
A la 1 de la madrugada, mudas, oliendo a mono cocido y con más miedo que vergüenza, -mirando por el retrovisor en espera de la fila de coches persiguiéndonos- enfilamos las puñeteras curvas camino de Ronda. A donde llegamos cerca de las 3 am.
Cada vez que voy a Ronda miro con inmenso cariño el jardín de un precioso colegio donde nos colamos -saltando la reja- para dormir bajo sus árboles y sobre su frondoso césped.
El "Boss" publicó The river ese mismo año.
Estoy en Tenerife, es 19 de noviembre de 1976... tengo 20 años y mañana me van a dar una paliza de mil pares de diablos, pero -como diría el tenorio: "mañana será otro día, Lucía"- hoy voy a vivir una experiencia sobrenatural, espectral y espeluznante digna del profesor Jiménez del Oso...
A media tarde salimos -desde Las Chumberas- camino de Taganana, en un turismo pequeño, mi prima, su amiga peluquera -que conducía el coche- con su hijo y yo. La ascensión muestra unas vistas maravillosas, el paisaje salvaje nos retrotrae a la época de los guanches... va anocheciendo y llegamos casi a la boca del túnel...
- conductora: creo que deberíamos volver, ya está anocheciendo y no quiero que se nos haga noche cerrada por estas carreteras.
- los demás: vale... bien... volvamos...
De pronto -como si alguien hubiese encendido una bombilla de 1.000.000W- el cielo se ilumina y, emergiendo del mar, aparece una luz que va creciendo hasta alcanzar un diámetro gigantesco que abarca el horizonte y todo nuesto campo de visión...
el coche se para... no, no se ha calado...
los relojes se paran... no, no les hemos dado ningún golpe (el mío sigue parado)
el carrete de la cámara de foto se ha velado...(eso me dijeron al llevar a revelar las fotos)... no, claro que no abrí la máquina
El silencio se puede cortar... ninguno nos atrevemos a respirar ni a encender un cigarrillo por si "esa cosa" se mueve en nuestra dirección...
Del mismo modo que se hizo la luz, desapareció y la oscuridad más absoluta nos envolvió dejándonos taquicárdicos.
No sé si he sido testigo de un hecho insólito... solo sé que "esa cosa" era un Objeto Volante No Identificado porque -por esas fechas- poco se sabía de misiles disparados desde submarinos...
El coche tiene el motor en marcha... así que sin decir ni palabra continuamos nuestro camino de regreso...
Años después la prensa se hizo eco del suceso.
Tengo 11 años así que estamos en 1967 -cualquier día del curso escolar- y se está perpetrando la revancha al bofetón del 1,2,3...
Ya he comentado anteriormente que estudio en un colegio de monjas -mi padre, aún siendo comunista de carnet en aquellos años, pensaba que allí nos enseñarían más y mejor- ¡qué cosas!... sigamos... hemos hecho alguna trastada y la monja de turno nos ha castigado a escribir mil veces las preposiciones propias y a presentarlas al día siguiente.
Con el papel carbón eso está "chupao", pienso camino de casa.
Mi letra era y es muy pequeña e inclinada hacia la derecha -la justa inclinación y lo bastante pequeña como para no ser letra monjil- así que no dejaré cúadrícula de espacio... que use una lupa la cab....
- yo: mami que nos han castigao a escribir mil veces las preposiciones propias
- mamá: algo habréis hecho... mira por donde nunca se te olvidarán... ¡¡y nada de usar papel carbón, que te conozco, ¿estamos?!! ...
¡Listo!... a la cama...
A la vez que pasan lista nos vamos levantando y entregamos las mil preposiciones... la puga -que así se apellida- me dice con su voz de hielo:
- la puga: aquí hay 999 ¡a repetir!
- yo: no puede ser, sor salve -que así se llama-, mi padre lo contó añoche antes de acostarme y me dijo que estaba bien -mi cara es toda dulzura, con caída de párpados incluída.
-se pone a contar otra vez- ...
-el aire de la clase se puede cortar con cuchillo-
-las demás compañeras no se atreven ni a respirar-
- la puga: ¡¡aquí hay 999!!
- yo: pues no sé, porque mi padre no es analfabeto y sabe contar muy bien... si quiere le digo que venga mañana y usted se lo comenta...
- la puga: ¡¡vuelve a tu sitio inmediatamente!! y a ver si hacemos la letra más grande y clara como las señoritas de colegio de monjas.
.
.
. Epílogo:
Como mi apellido empieza por G las castigadas de la H a la Z jamás entregaron su castigo...
Mi padre no se enteró de nada
Mi madre tuvo un ataque de risa contándoselo a las "niñas del taller"
¿y yo?... yo jamás escribí mil veces las preposiciones propias.
(modificado... gracias Anna y eMepunto)
Hoy es 14 de diciembre de 1966 tengo 10 años y en España el dictador Franco ha organizado un referendum para enmascarar de democracia su régimen dictatorial...
...
Uno de los lemas del franquismo era "una, grande y libre", todo el mundo lo sabía pero ¿tenía que saberlo yo con esa edad?
...
Estamos en la plaza del ayuntamiento de mi pueblo y nos han reunido a todos los niños de los colegios, bien uniformados y en fila de cuatro, junto con los "camisas azules" y demás vecinos del pueblo -mi padre seguro que no está- para oír el resultado de la votación. Se abre el balcón y el alcalde saluda brazo en alto -sí, aquí también saludan así- y habla y habla y habla... los "camisas azules" vitorean y nosotras -aburridas- nos pisamos los zapatos "gorila" sin que la monja se de cuenta... de pronto se hace el silencio y escuchamos el lema:
- alcalde: ¡¡¡¡ESPAÑA!!!!
- todos: ¡¡¡una!!!
- yo: ¡¡¡¡UNA!!!!
- alcalde: ¡¡¡¡ESPAÑA!!!!
- todos: ¡¡¡grande!!!
- yo: ¡¡¡¡DOS!!!!
- alcalde:¡¡¡¡ESPAÑA!!!!
- todos: ¡¡¡libre!!!
- yo: ¡¡¡¡TRES!!!!
...
no vi llegar la mano... de la bofetada que recibí todavía están palmeando mis orejas.
...
Mi madre me enseñó una de sus famosas frases: "las mejores satisfacciones son las que no se dan", ten paciencia que todo llega.
... y llegó pocos años más tarde... pero esa es otra historia...
En enero Simon & Garfunkel estrenaron "Los sonidos del silencio"
Tengo 20 años, estamos en 1976 -noviembre- y hace un año de la muerte del dictador ¡ahí es nada!... tengo vacaciones y estoy pasando unos días de descanso en Tenerife.
El día 20N decido acompañar a mi tío a La Laguna y mientras él hace unas gestiones yo me dedico a recorrer la ciudad y a hacer un par de visitas -que tenía programadas- así que, ya quedamos en casa directamente.
...
Aún no tengo claro si la manifestación la organizaron los estudiantes y se solidarizaron los comercios y estibadores del puerto o fueron éstos últimos y se sumaron los estudiantes (que por esa época ya sabemos se unen a todas las movilizaciones...) el caso es que estoy en la plaza que acoge al santuario del Cristo de La Laguna cuando ¡de pronto! un griterío me sonprende y totalmente paralizada veo aparecer cientos de personas corriendo, perseguidos por "los grises"... oh, oh, peligro... ¿adonde me meto si está todo cerrado?
¡¡¡allí, tras el banco de piedra!!! -dice una voz en mi cabeza- ... mi corazón late a 150 ¡por lo menos!... Parece que han pasado todos, voy a salir... ¡no, espera, vienen más! -me grita esa voz.
De pronto siento un dolor brutal, penetrante e intenso en el costado que ha quedado más a la vista... no es el único dolor... mi boca sangra y no la puedo mover... ¿cuando me han golpeado y con qué?... recupero la visión y, totalmente mareada, me veo entre dos grises, sostenida por las axilas y -en volandas- metida como si fuese un saco de papas en un furgón, donde ya hay más gente arrebujada y sangrando pero en silencio.
...
¡Por todos los diablos me han detenido!... No puedo respirar y siento náuseas...
- no, no te muevas -me dice un chico que se ha sentado a mi lado- te dolerá más. Toma estos cigarrillos y mételos en la boca para que se corte la hemorragia y calmen el dolor... ¡¡pero no te tragues la saliva!!... ¿es la primera vez?
... no puedo hablar... las lágrimas han terminado de bloquear mi garganta ...
- no te preocupes -sigue diciendo el chico- en un par de horas estarás fuera
...
Pero no fueron un par, si no siete laaaaaaaaargas horas esposada y enroscada en el suelo aterida de frío y dolorida y ronca de repetir -hasta la saciedad- que 'soy turista de la península' y que 'llamen al cuartel de la guardia civil' ... como si fuese una letanía. Pero nadie me hace caso o eso creo.
Poco a poco se van vaciando las dependencias y un "triste y mísero" poli es el encargado de tomarme declaración, rebosando esa chulería innata que se le escapa por los poros como el sudor... con mi DNI en mano, me hace repetir mis datos una y otra vez, y de pronto suelta:
- Gris: ¿has dicho que eres sobrina del coronel de la guardia civil?
... yo no he dicho nada de eso -pienso- pero... y ahí sigue, dándome toda una charla de "patriotismo" junto con una toalla para que me limpie en el baño, acabando su disertación con un lacónico:
- Gris: ¡¡¡y que conste que te vas de rositas por ser quien eres, que si por mi fuera...!!!
... de perdidos al río -pienso yo- y con mi documentación en la mano le digo bajito, bajito y con mi cara pegada a la suya:
- Yo: ¡¡que conste que me tenía que dejar ir por haber dicho la verdad!! ...
y salí lo más rápido que pude hacia la calle en busca de un taxi, camino del cuartel de la guardia civil. Porque, sí, esa era una mis visitas programadas, entregar una carta al comandante -que era amigo del director del hotel donde yo trabajaba-. Él se encargó de llevarme al hospital y dejarme en su casa una noche porque ¡mi tío era militar en reserva y -conociéndolo- yo no quería ni pensar que fuese por el cuartel de los grises!... mejor evitar un percance seguro
...
Acabé con dos costillas y muelas rotas, sin ficha policial...
Y como anécdota, decir que me encarceló la Policía Armada (los grises) y me salvé de una temporada a la sombra gracias a la Guardia Civil (los verdes).
No estuvo mal ¿verdad?...
Ese año salió una de mis canciones favoritas Hotel California, de Eagles.
1974... tengo 18 años y trabajo en la recepción de un hotel -en pleno centro de mi pueblo. Debes recordar que estamos aún en una dictadura y tenemos la obligación de solicitar la documentación a todo adulto que se hospede allí, tanto da si van solos o acompañados...
La situación y categoría del hotel hace que lleguen -solicitando habitación- personas y personalidades. Pero también "esa clase de gente" que no entra en ninguna de esas categorías pero van de... bueno mejor lo cuento y saca tus conclusiones:
-estamos a media mañana y entra una pareja mayor, ella dos o tres pasos por detrás de él
-Él: buenas tardes, tengo reserva a nombre de Don .......
-Yo: buenas tardes, señor .......¿es tan amable de darme los documentos, por favor?
-Don: bueno tu debes de ser nueva y no me conoces, yo ya tengo ficha en el hotel (con un punto de impaciencia en la voz).
-Yo: llevo más de un año, señor, y mis órdenes son que deben identificarse todos los adultos que ingresan en el hotel, aunque sean -como usted- clientes habituales.
A regañadientes me entrega su DNI y yo -que soy muy bien mandada- le pido el de la señora que le acompaña (siempre por favor y con mi mejor sonrisa)... ja, ahí, justo ahí estalló la buena educación de Don.....
-Don: ¡¡pero cómo se atreve!!... ¿está usted insinuando que mi esposa no es mi esposa? ¿acaso quiere también el libro de familia? ¿no le han enseñado modales? (subiendo los decibelios a cada pregunta).
-Yo:(que ni lo había pensado dada la edad -y fealdad- de la señora) disculpe don... cumplo órdenes y no tengo ni idea de lo que dice... a mí tanto me da que sea su señora o no, lo que necesito es su documento de identidad y nada más (con sonrisa, claro).
-Don: (cada vez más indignado y rojo como un salmonete) ¡¡esto es un atropello!!... ¡¡indigno!!... ¿es que usted no sabe con quién está hablando?... ¿dónde está el dueño, el director? ¡¡¡que vengan inmediatamente que a usted se le va a caer el pelo!!!
-Yo: (harta de tanto déspota) Mire usted don... en su barco será usted el almirante, pero en este hotel cuando no está el director yo soy el capitán y usted no es ni el polizonte. Ahora o me da usted el documento de la señora (que por cierto estuvo a punto del infarto) o se van a buscar otro hotel.
Evidentemente me entregaron los documentos.
También es evidente que le comuniqué al director todo lo ocurrido y que me respaldó en todo.
A la mañana siguiente apareció en primera página del diario provincial -a cuarto de página- la fotografía del hotel y una reseña de lo ocurrido a don.... quien fuera -hace años- director del diario del régimen, por causa de una incompetente recepcionista de la que no se conocía el nombre...
El dueño del hotel quitó importancia al tema y dijo que no me preocupara.
Son tiempos difíciles, el franquismo está dando sus últimos golpes a cual más sangriento e inhumano. Hay mucho sinvergüenza suelto resistiéndose a ver el final y lo pagan con cualquiera... quizás un año antes me hubiese visto en un serio aprieto.
Tengo 20 años... o sea que estamos en 1976. Ya ha muerto el dictador y España vive una oleada brutal de libertinaje cuyo mejor escaparate es el cine... una de esas películas es "Pepito piscinas"-que no pienso comentar- pero por su causa -ya que se rodó en Marbella- ocurrieron los hechos siguientes.
Yo trabajo en la recepción de un hotel -en pleno centro- y ahí vinieron a hospedarse parte del elenco de la susodicha película... tengo turno de noche (y es cuando aprovecho para estudiar).
Son las 2 am han llegado del rodaje (o de donde sea) con gran alboroto y prisas, doy las llaves junto con las buenas noches, recibo sonrisas a cambio y ¡vuelve la calma! ... a ver si ahora puedo acabar el tema...
- rrrrrrriiiiiirriiiinnnnnnnngggggggg
- jo, ya empezamos... recepción, buenas noches, ¿en qué puedo ayudarle?
- hola, aquí la hab. 314 ¿me pone con cafetería?
- lo siento pero cafetería cierra a las 12
- vaya fastidio... ¿y no podría usted mandarnos al botones con algunas bebidas?
- pues no, lo siento. No tengo llaves del bar, ya digo que lo siento.
- gracias... oye, fer que dice que el bar está cerrao
- por nada, buenas noches me doy cuenta que lo digo a nadie porque han colgado el teléfono
Después de tres llamadas más de igual calibre y desde distintas habitaciones, parece que ya se han convencido.
Bueno, a ver si ahora... a todo ésto ya son cerca de las 2:30 am y no he leído ni la mitad del tema.
- rrrrrrriiiiiirriiiinnnnnnnngggggggg
- jo, vaya nochecita que me espera... recepción, buenas noches, ¿en qué puedo ayudarle?
- perdone señorita, soy de la hab.321, en la hab. de enfrente hay un escándalo tremendo y no podemos dormir.
- la gente siempre se olvida de que yo sé ¡perfectamente! desde la habitación que llaman, en fin... ¡cuánto lo siento, gracias por llamar, ahora mismo lo solucionamos!
Llamo por teléfono y no hay manera de que conteste nadie, temiendo hacer más ruido con el ring ring decido subir yo misma:
- Jaime, prepárate para sustituirme que voy a hacer de sereno (digo al botones)
Subo a la 314... llamo y tras varios intentos abre la puerta una de las actrices -famosa ella- tal y como su madre la trajo al mundo. ¡Tierra trágame!
- Hola guapa, que se han quejado ¿no?... ya les decía yo a éstos.
- Pues... (mirando al suelo porque mide al menos 15 cm más que yo) pues, la verdad es que sí y (mirando al marco de la puerta porque no me apetece ver lo que está a la altura de mis ojos) tengo que rogarles ...
... a todo esto, aparece uno de los actores -famoso él- que me mira de arriba a abajo (mi metro cincuenta y cinco es parecido a su estatura) y ni corto ni perezoso me dice:
- bueno, chatina, si no puedes con tu enemigo únete a él ¿no?
- perdone... ¿cómo dice?
- venga monina, no te hagas la estrecha que trabajando en un hotel ya sabemos todos de qué vamos...
- perdone pero está usted ofendiéndome y ...
- por supuesto que no será gratis... eso lo comprendo... tú tendrás 18 años ... ¿hacen 15.000 pesetas?
... mi cara es un poema. La noto roja hasta resquebrajarse y la vergüenza da paso a la indignación... tomo el teléfono del pasillo y llamo al botones:
- Jaime, llama inmediatamente a la Guardia Civil... no, no subas, que me esperen abajo en recepción.
- Señorita (la actriz, famosa ella) yo le ruego que le disculpe... comprendo que es una grosería pero está algo bebido... por favor
- ¿qué?... ¿que te parece poco?... pues tampoco vales tanto, yo era por ser generoso... además no es tan guapa... 15.000 lo veo justo...
. entre unos cuantos le metieron dentro de la habitación
. la actriz tuvo el detalle de ponerse una bata de ducha
. y no llamamos a nadie porque al fin y al cabo tampoco había pasado nada
el turno acabó sin más problemas... y teniendo en cuenta que mi sueldo era de 11.000 ptas. al mes como recepcionista ... 15.000 ptas. por un polvo pues tampoco era tan barato ¿no?
Este año ABBA editó esta canción; ni a huevo, vamos...
