1972 tengo 16 años. En verano se inaugura la Cadereta, primera parte del gran Órgano del Sol Mayor de Marbella sito en la Parroquia Ntra. Sra. de la Encarnación que, promovido por el fotógrafo y organista Michael Reckling, se empezó a construir en 1971. 

Por estas fechas, formo parte de un centro juvenil parroquial y llevamos a cabo varias y diferentes actividades culturales, incluso un grupo folk. Es por ese motivo, que Michael nos propone preparar Noche de Paz para Navidad y así dar a conocer 'al gran público' el bellísimo sonido que -sus dedos maestros- hacen brotar del órgano que se está construyendo. Dicho así parece todo normal,  ¿dónde está -pues- el punto loco?... realmente, Michael nos preparó para  "Stille Nacht", sí, en alemán ¡y sin conocer una palabra del idioma! 

Ha sido -con mucho- la canción más difícil que he cantado y una de las experiencias más bonitas de mi vida.

Este año Michael Jackson, miembro del grupo The Jackson five, canta una bellísima canción que aún me hace temblar.

1972. Tengo 16 años. Me han convencido para unirme a un grupo de espeleología... no es que me apasione -dado el pánico que me da la oscuridad- pero ¡con casco iluminado ¿por qué no?!... en casa ni pío ¿eh?

Ya he hecho algunas incursiones en cuevas de los alrededores y le voy cogiendo gusto al tema. Llevo mal el tener que entrar reptando, por la opresión que noto en el pecho, pero también me voy adaptando; además no en todas hay que hacerlo. Hoy volvemos a la de Nagüeles -la más cercana-, para seguir practicando y aprendiendo. Tiene tres posibles recorridos una vez que estás dentro, hoy lo haremos por la que tiene una leve inclinación, y nos obligará a recorrer bastantes metros de rodillas; pero casi 100 m después estamos en una colada que tiene más o menos 10 metros y podremos practicar bajadas y subidas con arnés.

- monitor: iremos atados por la cintura, que nadie se desvíe que nos arrastrará a los demás.

Nos arrastraron ¡vaya que sí!... y ahí nos vimos volando -en cordada- hasta caer en un gran charco compuesto por agua de filtración, orines y excrementos de murciélagos y sabe Dios qué otros bichos más. Nadie se rompió nada. Pero la estampida de 'vampiros' -que organizamos con nuestros gritos- fue terrorífica. Salimos lo más aprisa que pudimos, para no sufrir trastornos respiratorios por la 'caca' de murciélago, temblando y sucios.

No puedo precisar cuánto tiempo tuve mi pituitaria impregnada del  asqueroso olor. Pero ese día murieron mis ansias de explorar las entrañas de la Tierra; se acrecentó mi pánico a la oscuridad y me quedó de fobia no soportar tener los pies separados del suelo o sin estar apoyados sobre 'cualquier cosa' que me sostenga.

Sí que he vuelto a entrar en cuevas, pero las que están abiertas al público y con recorrido turístico, como Aracena, Nerja, Altamira, Urdax, Zugarramurdi... 


Este año Camilo Sesto nos regalaba su voz con esta preciosa canción...

Tengo 12 años, estamos en 1968 y es 31 de enero, festividad de S. Juan Bosco -el patrón de la familia salesiana- y como es tradición en éste día, nos reunimos unas cuantas alumnas, de diferentes cursos y edades, en la plaza del colegio y ante la puerta principal. Preparamos el gran asalto para colarnos en el dormitorio de las monjas y despertarlas. Ellas saben que lo vamos a hacer, pero ignoran "cómo y cuándo". Antes de irnos -la tarde anterior- dejamos una de las ventanas mal encajadas, así que ya tenemos el cómo. Son las 7 a.m., ya estamos en el cuándo.

Mido un metro y cincuenta y hago poco bulto, así que «puedes colarte por el hueco que hay entre el lateral de la reja y la pared» me dicen las mayores... dicho y hecho; a los pocos minutos estamos todas dentro y -sin hacer ruido- recorriendo la distancia hasta el dormitorio. Debemos pasar por clausura hasta la parte trasera de la capilla, donde están las dos escaleras que suben al dormitorio. Nos vamos aguantando las risas y mientras unas se dirigen hacia allí, otras me  susurran: «síguenos sin hacer ruido.

No me preguntes cómo lo he hecho, pero de pronto me veo en lo más alto del campanario tirando de la cuerda y haciendo sonar la campana, como una posesa que quiere ahuyentar a los demonios, ¡y despegando los pies del suelo a cada golpe de campana!.

Evidentemente se despiertan todas las monjas y encuentran a las alumnas en el dormitorio; se despiertan los vecinos de los alrededores del colegio y salen a la calle a ver si hay fuego; vienen los municipales a ver si han entrado ladrones... y mientras todo eso, nosotras nos vamos a la cocina a ayudar a la cocinera a hacernos el chocolate, porque falta menos de media hora para que lleguen las demás con varias ruedas de churros.

No, nadie ha dicho quién ha hecho sonar la campana y sí, prometimos no hacerla sonar nunca más. No, nadie ha sido castigada ¡¡hasta ahí podíamos llegar el día del patrón!! y sí vamos a seguir la tradición unos cuantos años más. Pero esa es otra historia.

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Ésta canción de Lluis Llach sigue siendo un 'latigazo' a mi conciencia... en aquellos años tenía una motivación política clara y definida -vigente hoy en día-, pero si nos miramos detenidamente, fuera de totalitarismos, nos encontramos conque -42 años después- seguimos atados a una estaca que nos tiene atrofiados y sin ilusión por romperla y liberarnos. Te pongo la traducción al castellano (aunque se comprende muy bien en catalán).

LA ESTACA
(L'ESTACA)

El viejo Siset me hablaba
al amanecer, en el portal,
mientras esperábamos la salida del sol
y veíamos pasar los carros.

Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.

Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.
Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.

¡Pero, ha pasado tanto tiempo así !
Las manos se me están desollando,
y en cuanto abandono un instante,
se hace más gruesa y más grande.

Ya sé que está podrida,
pero es que, Siset , pesa tanto,
que a veces me abandonan las fuerzas.
Repíteme tu canción.

Si tiramos fuerte...

El viejo Siset ya no dice nada;
se lo llevó un mal viento.
- él sabe hacia donde -,
mientras yo continúo bajo el portal.

Y cuando pasan los nuevos muchachos,
alzo la voz para cantar
el último canto que él me enseñó.

Si tiramos fuerte...
© Edicions l'Empordà

1985, en Madrid con 29 años. Despierto en una habitación blanca y brillante, totalmente desconcertada, la luz me deslumbra y no distingo las caras de quienes me rodean... una voz me pregunta cómo me llamo y si sé dónde estoy. Yo digo que tengo frío y hambre y que apaguen esa luz ¡por Dios! que me están estallando las córneas. Intento moverme y ¡tate! estoy atada a una camilla.

- voz: hola Mariluz ¿sabes quién soy yo? -me pregunta un anciano sonriente y con cara de buena persona liberándome las manos. Mi cara debe ser un poema en jeroglífico porque inmediatamente me da un beso en la frente y me aclara:

- anciano: yo soy el doctor Botella Llusiá y acabamos de extirparte un tumor que nos estaba empezando a preocupar más de lo debido ¿recuerdas?

Automáticamente me viene todo a la memoria y, aunque la anestesia quiere privarme del momento de gloria, le respondo:

- yo: ¿de dice a mi hebbana que traiga la'burguesa, poffavó?

Y casi 12 horas después estoy junto a mi hermana Ana Mª, sentada en la cama de una habitación pequeña de hospital, comiéndome la hamburguesa más grande que preparan en 'yankidonal', con una 'colaloca' de medio litro y un paquetón de papas fritas embadurnadas de tomate y mayonesa.
En la mesita -en un tarro de plástico- hay una 'cosa' del tamaño de un huevo flotando en un líquido. Han tenido "el detalle" de enseñármelo antes de mandarlo a 'filetear' para su estudio. 


Como está próxima la Navidad y todo ha salido tan bien, el profesor Botella me hace prometer que -si me da 'vacaciones'- me portaré bien; ¡¡claro que si, le digo yo!! y nos marchamos hasta después de Reyes.

Sí, todo salió perfecto. Sin ramificaciones. Y aquí sigo... aunque con algunos sustos más, pocos años después; pero esa es otra historia.

Me gustaba esta canción de Spandau Ballet: 'Only when you leave', la editaron ese año

Tengo 27 años, así que estamos en 1983. Es verano, mi grupo ya ha crecido en edad y número y han vuelto a casa por vacaciones los que estudian fuera. Son una gente realmente comprometida y encantadora, yo me siento entre ellos como una más, les envuelvo en mis locuras y ellos a mí en las suyas.

Este año se funda en Marbella la Asociación Benéfica Horizonte, para la prevención y lucha contra la drogadicción. Y a nosotras nos piden que escribamos una canción que sirva de reclamo a jóvenes y mayores. Sin pensarlo dos veces, guitarra en mano nos vamos a la playa y allí nació: "Hay una salida", que es el lema de Horizonte

Como es lógico, nos invitaron a la primera cena benéfica que se celebró -para recaudar fondos- en un restaurante muy chic; donde se daría a conocer la canción. Así que allí nos plantamos formalitos y arregladitos -y con más miedo que vergüenza, dicho sea de paso-; nos pusieron a todos juntos en una mesa circular, un poco esquinados pero donde veíamos a todo el mundo: príncipes y princesas, condes y condesas, marqueses y marquesas, actores y actrices, empresarios y señoras, empresarias y acompañantes... en fin, "la creme de la creme" asidua a la noche marbellí del glamour y la farándula.
De primer plato nos pusieron vichisoise fría (vichisuàs=crema de puerros), que debe ser una exquisitez pero a nosotros nos supo a rayos, así que entre bromas y veras, fuimos echándonos cucharaditas uno en el plato del otro y tarareando la musiquilla de "el alacrán" y con la letra cambiada: "la bichisuà, la bichisuà, la bichisuà te va'picá"... ¿te imaginas la escena?... pues todo el mundo acabó haciendo la conga por todo el restaurante al sonsonete de "la bichisuà, la bichisuà, la bichisuà te va'picá"...

No, en esas fechas no había youtube, tampoco nos habían invadido los ladrones 'malayos', 'ballenas blancas' y demás fauna de presidio... en esas fechas se creó un movimiento que aún perdura, que ha ayudado a miles de personas, mediante Proyecto Hombre, a salir de la droga y a prevenir la caída en ese submundo. Porque si se quiere HAY UNA SALIDA

Este año Cindy Lauper -una de mis cantantes- saca al mercado la canción: Girls Just Want To Have Fun, que llegó a convertirse en todo un himno feminista en aquellos años. Hoy, incluso, me gusta más que antes; será la edad, digo yo.

Tengo 14 años y estamos en 1970, preparando la fiesta de fin de curso; ya te he dicho que estudio en un colegio de monjas y en tiempos del dictador, así que -aunque mis monjas son de lo más guay que te puedas imaginar- no esperes grandes alardes ni despilfarros. Pero nos dan carta blanca para que un grupito prepare todo el tinglado. Yo formo parte, somos 7 y cúrsiles como nosotras solas -nuestras modelos a imitar son 'las mayores'-  nos hacemos llamar "the seven girls".

Ya tenemos el guion y lo entregamos. Cada curso sabe qué tienen que hacer y cómo. Pedimos permiso para hacer un 'numerito musical' las seven y pasamos 'la censura'... (claro que no dijimos la canción que íbamos a bailar jeje) factor sorpresa.

Efectivamente, la sorpresa fue mayúscula... cuando se abre el telón aparecemos "the seven girls" vestidas y maquilladas a lo flower power. Al desconcierto inicial de las monjas y las bocas abiertas de las pequeñas se sumó el silencio que se instaló en el escenario... la música no empieza... todas miramos el picú (tocadiscos) ¡se ha desenchufado! noooo la monja encargada del telón, cuando nos vió de esa guisa boicoteó la actuación (bueno lo intentó) pero una de las compañeras que nos había maquillado se la llevó a un aparte mientras -en un pis pas- enchufamos y empieza la magnífica canción:

"Mony Mony" de "tommy james y the shondells" del año 1968


Bailó hasta el apuntador (y nunca mejor dicho)... hicimos varios 'bises' y la fiesta acabó bajándonos del escenario y sacando a bailar a todas las monjas, a las jóvenes ¿eh? que no somos tan gamberras.

1978, tengo 22 años, dos muletas y grupo de preadolescentes que me siguen a todos sitios.

Es la fiesta de fin de curso y, para el evento, la comunidad religiosa y la Asociación de Padres de Alumnos -todavía 'padres' identificaba a ambos progenitores-, decidió salir a celebrarla en la Hacienda de toros, junto con los alumnos, padres, profesorado, y colaboradores externos -donde me incluyo- para pasar un gran día. Cierto  que lo fue.

Tras los bocatas y demás llega la hora de reunirnos en el ruedo... han preparado una serie de juegos muy divertidos y concursos para todas las edades -como es lógico y normal en una fiesta escolar- así que a mí, mis niñas, me tienen preparada la sorpresa de participar en el consurso de beber en porrón, una mezcla asquerosa de vino tinto peleón mezclado con agua, 'a temperatura ambiente' de la Costa del Sol en junio.

Empieza la eliminatoria y uno a uno van cayendo del taburete -bien por derramar más que tragar o bien por no poder con el asqueroso brebaje- los padres 'más duchos en beber'. Así quedamos dos, 'encarnamore' una de mis niñas y yo. El público grita con fervor nuestros nombres. Nos miramos... nos deseamos suerte y vuelta a llenar el porrón de brebaje y a tragar sin derramar ni una gotica... el duelo es 'a muerte', ninguna quiere ceder ¡¡llena ese porrón!! -repetimos-... así seguimos hasta que un golpe de tos frena la batalla. El ruedo se silencia de golpe. Yo no sé qué pasa, porque bebo con la cara hacia el sol y los ojos cerrados para no cegarme. De pronto siento un tirón en mi brazo, que ha sido levantado hasta tres veces mi estatura... el público ruge de nuevo... ¡¡¡he ganado!!! me llevo a casa tres porrones color caramelo y un sabor en el paladar que ni te cuento.

Tras la entrega de premios suenan los clarines... sí, sí, sí... hay vaquillas, pero tranqui que yo ¿a dónde voy con muletas?... ¡¡afortunadamente!! ;)


Dire Straits publica el álbum homónimo del que extraigo una de mis canciones favoritas... ¡cuántas veces la habré bailao, por Dios!... sí, con muletas también se baila ¿o qué?

Tengo 39 años así que estamos en 1995, y eso quiere decir que llevo dos años con el grupo de Confirmación. Después de algunos años he vuelto a las catequesis y me han asignado un grupo -de adolescentes- realmente encantador. Los chicos, además de guapos, son inteligentes, rara mezcla ¿verdad?... pues no te digo nada de las chicas.

Para cerrar el curso, he decidido que nos vamos de convivencia un fin de semana al campo. Concretamente al Fuerte de Nagüeles. Situado en el mismo pueblo, lo que ayuda a que los padres estén más tranquilos, pero también lo bastante apartado como para no tenerlos rondando por allí a ver qué hacen "sus hijos con sus hijas", y "mis niños" estén lo suficientemente relajados como para comportarse como son ellos en realidad...

Después de repartirnos las camas (chicos habitación chicos - chicas habitación chicas), de recorrer el interior y exterior para conocer dónde está cada sitio, de hacer un par de trabajos de grupo y -sobre todo- después de cenar, nos montamos una pequeña velada nocturna en uno de los torreones del fuerte. La idea es poner en común la experiencia de convivir y -música en vivo incluida- pasar un rato agradable y distendido.

Es casi media noche y tras los momentos serios y de canciones, Téllez tiene la feliz idea de que contemos historias de miedo. La poca luz ayuda a crear el ambiente adecuado. Nos sentamos en un pequeño círculo y casi en susurros vamos desgranando cuentos. No recuerdo si era yo quien estaba en uso del miedo -digo de la palabra- el caso es que, cuando más interesante estaba la cosa, cuando todos estábamos más relajados sin mirar a los lados apareció -de la nada- un perro corriendo a todo correr pasando a escasos centímetros de nosotros... nos pusimos de pie en un salto gritando y abrazados unos a otros, temblando de miedo y al mismo tiempo llorando de la risa...

Ahí acabó la velada, aunque no la noche porque, después de superado el susto,  me llegó el alba, intentando que durmieran, descansaran la "sin hueso" y me dejaran recuperar fuerzas para el día siguiente... imposible de lograr ¿verdad? pues casi... saqué mis garras de loba y conseguí que se durmieran ¡¡pero a la hora que tenían que levantarse!!

Juventud, divino tesoro.


Este año Luis Miguel publicó un doble cd, llamado El concierto, que grabó en directo en 1994 y contiene esta canción que es una de las pocas que me gustan de él

Estamos en 1982, tengo 26 años. Estoy con unas fiebres altísimas, así que de tanto tomar líquidos -para no deshidratarme- tengo que levantarme de madrugada para ir al baño. Creo que hay alguien andando por la cocina... sí, seguro... acabo de escuchar algo en la cocina, sí... el leve ruidito que hace el cajón de los cubiertos al cerrarse.

- yo: (a media voz) ¿quién hay ahí? ... (no me responde nadie) .

Todos están durmiendo, pero sigo oyendo 'algo raro', así que me hago la valiente y salgo del cuarto de baño; soy miope y voy sin gafas tanteando la pared; enciendo la luz del pasillo y justo cuando estoy debajo de la lámpara veo una sombra -en la cocina- que se para y se queda mirándome... soy incapaz de moverme... ni de articular palabra. La lengua parece papel de lijar rascando la cueva de piedra pómez en la que se ha convertido mi boca. La sombra se encarama a la ventana y desaparece de mi vista.

- yo: mammm... ¡¡ladrón!... ¡¡¡un ladrón!!!...

Se levantan todos y me encuentran plantada en el pasillo, chorreando sudor y blanca como la pared.

- mamá: dale agua a esta niña y que se meta en la cama, habrá tenido una pesadilla por la fiebre...
- yo: ¿cómo que una pesadilla?... ¡¡había un hombre en la cocina!! (ahora me sale el histerismo) ven... mira... mira tus macetas en el suelo.

Evidentemente vamos todos y... ¡ja... qué te decía yo! se me ocurrió decirle a mamá. Allí estaban sus queridas macetas, hechas pedazos y pisoteadas en la terraza. El tipo había entrado cómodamente por una rendija de 28 cm de la ventana de la cocina -que había quedado abierta- y saltó desde el marco de esa ventana,  que está en el 2º piso pero a una altura real de 3 por el desnivel de la calle. Y las huellas de sus dedos sucios en el marco de la ventana. ¡¡¡Y el cuchillo jamonero sobre la encimera!!!

La casa fue un hervidero de policías, vecinos y demás curiosos durante las dos horas siguientes, mientras yo iba recuperando la compostura y recaía en las fiebres (de aquel famoso virus de quirófano ¿recuerdas?).

A los pocos días supimos que el ladrón era un jovenzuelo sordomudo -por eso no me escuchó levantarme- al que yo había dado clases para enseñarle a leer y escribir cuando era más pequeño... la policía piensa que por eso se marchó dejando el cuchillo y sin atacarme... -yo creo más bien que él se asustó más de verme a mí que de verle yo. Este chaval murió unos pocos años después, al caer desde una terraza.
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Esta locura tiene una moraleja, no se puede ir de "gallito peleón" porque a la primera de cambio te sale el 'ramalazo' de gallina.

Ese año Toto editó una de mis canciones favoritas

Tengo 40 años así que estamos en 1996. No me gustan los parques acuáticos y teniendo playa, como que no la cambio por piscinas y toboganes repletos de niños saltando sobre mi cabeza, madres llamando a gritos a los niños, padres tumbados con la radio en la oreja, un cigarrillo en una mano, la cerveza en la otra y el periódico abierto sobre la tumbona... no, eso no es para mi. Pero hoy han venido a recogerme al puerto -donde trabajo- Silvia, Viqui y Rafa, con la intención de "airearme" y pasar una tarde divertida y diferente.

- ellos: lupi, que nos vamos al parque acuático de Mijas y te vienes con nosotros.
Y yo, que no tenía planes me dejo llevar. Bueno los llevo yo en coche, porque se han presentado en autobús.

Llegamos y no se ve mucha gente, la que hay está en los toboganes... bien, parece que no me voy a agobiar demasiado, jeje. Encontramos un buen sitio y me dispongo a ver cómo se lo pasan "mis tres niños", bebíendome una cervecita.

- yo: ¡Caramba, cuántos policías, ¿qué habrá pasado?!... ¿qué dicen?... ¡¡¡una bomba ¿¿aquíííí??!!!... .

No hay muestras de pánico, ni carreras, ni atasco en las puertas pero, en la salida, los coches de la policía nacional nos dejan bien a las claras que se han tomado muy enserio el aviso. Afortunadamente no ha estallado nada... ¿habrán encontrado algo o ha sido una broma de mal gusto?

Nosotros, por si acaso, nos largamos de allí y terminamos recorriendo el castillo Sohail, de Fuengirola. 

¡Claro que no he vuelto a ningún parque acuático, qué te crees! Fue mi primera y última vez... pero mi segundo desalojo por bomba (pero esa, es otra historia).


Este año Shakira publica su disco "Pies descalzos" y ésta canción ¿Dónde estás corazón? me gustó especialmente (aunque prefiero a la Shakira más roquera, más cañera)

Tengo 9 años, estamos en 1965 y -aunque soy floja- me gusta estudiar. También leo todo cuanto cae en mis manos y es esa afición la que más de un disgusto me causó en mis primeros años de estudiante. A saber: estamos corrigiendo una examen de Historia y veo con sorpresa que me han puesto un cero ¡¡¡cielos, mi primer cero!!! ¿pero por qué, si tengo todas las respuestas acertadas... por qué?

Verás, una de las preguntas era quienes fueron los Reyes Católicos. Y yo ni corta ni perezosa escribí -dándomelas de repelente sabionda- que Doña Isabel de Castilla (fallecida por no dejarse ver desnuda por su médico) y Don Fernando de Aragón (casado en segundas nupcias con Germana de Foix)... ¡¡¡sacrilegio!!!... ¡¡¡vade retro satanás!!! ¿De dónde había sacado tamaña falsedad? ¡¡¡Al despacho de la Directora!!!

Allí expliqué que lo había leído en uno de los libros que mi padre se traía de Francia y que no tenía ningún inconveniente en llevarlo al colegio para que lo comprobaran y así pudieran cambiar los libros de texto. La Directora me sonrió comprensiva y me recomendó no pasarme de lista la próxima vez.

Evidentemente, no coseguí que me quitasen el cero y me puntuasen las otras 9 preguntas. ¡Hasta ahí podíamos llegar!, dijo la profesora, ¡contenta te puedes ver de que no me han permitido suspenderte hasta septiembre!

Mi pasión por la lectura continuó (hasta nuestros días) y la afición por la Historia, también.


Este año se estrena la película Más bonita que ninguna de la genial Rocío Dúrcal. Traigo la canción en honor a ella, agradeciéndole las buenas horas que hizo pasar a mi generación con sus películas y sus canciones.

1967, tengo 11años y estoy mudando la piel de la lengua, como una serpiente. ¿Por qué?.

...

2 días antes.
Hace mucho frío, llego aterida del colegio y me voy directamente  a la alacena a ver si pillo la botella de vino dulce y le doy un buchito pa'entrar en calor. Pero no está. Mamá la tiene escondida para que no nos 'enganchemos' a ella ninguno de los cuatro zánganos mayores (yo soy la 4ª de 5 hijos). Cada día es un ir y venir de la cocina al comedor en busca del dichoso vino. Pero no desespero... en mi afán por encontrarla me voy al baño y recorro la hilera de botellas hasta que ¡te encontré!

- yo: ¡¡¡mamaaaaaaá!!! ¡¡¡socorro, mamaaaaaaá!!!
- mamá: ¿pero se puede saber a qué vienen esos gritos?... ¿pero qué has hecho?... ¡¡¡Dios mío... Diegooooo!!!
.  .  .
- médico: afortunadamente sólo tragó un buche de yodo y gracias a la leche que le habéis dado a beber, su garganta no se ha quemado con los vómitos

...

Mamá tenía yodo en cantidad en casa, por las muchas heridas que nos hacíamos. Se le rompió la botella original, usó la primera que tuvo a mano y la dejó ¡claro! entre los productos de limpieza. ¿Quién iba a pensar que yo buscaría el vino?

Sobra decir que jamás he vuelto a probar el vino dulce (ni siquiera el de Málaga, que es el mejor del mundo), y si alguna vez paso por algún sitio donde lo sirven o alguien cerca lo pide para beber, me viene a la garganta el sabor acre del yodo y siento la lengua rasposa como la del lagarto.

No, yodo tampoco utilizo para las heridas.


The doors sacan a la venta su maravilloso Light my fire

Estamos en 1981, tengo 25 años y varias operaciones en mi seno derecho. La primera vez que pasé por quirófano, allá por 1977 (Una de muletas) recibí la visita del archiconocido 'virus de quirófano'. Lo que en la mayoría de pacientes no pasa de un enfriamiento, en mi caso se convirtió en una pesadilla. Debió gustarle el "solar" que le ofrecía mi seno y el muy c.br.n se construyó su nido allí, acelerando la aparición de una mastopatía fibroquística.

Como sea que ya llevamos varios años con el 'inquilino' y no hay forma de 'desahuciarlo' y mandarlo a la calle, mi hermana mayor y yo decidimos visitar a un ginecólogo para consultarle. El tipo repasa el historial clínico y me mira toda -como si quisiera aprenderme de memoria- y dice:

- doctorX: yo diría que se está formando un tumor así que, para evitar males mayores, yo haría una mastectomía (amputación del pecho) y ...

Mi cara es un auténtico poema de horror. No sé si reír a carcajadas o llorar pataleando en el cuello del galeno.

- yo: a ver, para que yo me entere... dice usted que si me corto en la cocina, para evitar que el día de mañana se me gangrene, el dedo hay que amputarlo ¿no?

- Ana Mª: ¿sabe lo que yo le digo? que para evitar que nazcan niños berzotas como usted, mejor se corta -de los tres que le cuelgan- el más largo. ¡¡vámonos de aquí lupi!!
...
Años después sí se detectó un tumor, lo extirparon completo y sin ramificar. Y aquí sigo yo enterita... aunque, por edad, fuera de servicio ;-)
...
Ese año Joaquín Sabina nos regalaba una de sus mejores canciones (para mi gusto, claro) formaba parte de La Mandrágora, cuando su voz aún no destilaba nocturnidad.

1970, tengo 14 años y hemos venido a Sevilla a unos encuentros, con representación de todas las casas salesianas de Canarias y Andalucía. Tenemos entradas para el teatro Lope de Vega y ver unos desfiles organizados expresamente para la clausura del encuentro. Nunca me he maquillado antes, como es lógico por estas fechas, pero las mayores llevan carmín, rimel y crema para colorear los mofletes... me dejo hacer y cuando me miro decido quitar el color de mi cara -demasiado sonrosada para mi gusto- y dejar las pestañas alargadas (para una vez que llegan hasta el cristal de las gafas no voy a desaprovechar la ocasión).

El desfile acabó de madrugada y de regreso al colegio donde dormíamos, en silencio para no despertar a nadie, nos vamos todas al baño a quitarnos las pinturas y cremas. Mi primera sesión de desmaquillaje... no tengo algodones, ni cremas, ni líquidos así que me prestan de todo. Hablamos sin parar, cuchicheando para no ser oídas, de los vestidos que habíamos visto, los zapatos, la altura de las modelos...

- todas: jijijijijejejejejajajaja (subiendo de tono y volumen).
- yo: quééééé.... sssshhhhhhiiiiiissss ¿de qué os reís?... ssshhhisss ¿qué pasa? (todo esto con los ojos cerrados)

¿Qué pasaba?... pues que olvidé quitarme las gafas y tenía los cristales embadurnados de crema y chorreando por la camisa. Yo y mis despistes.


En octubre de ese año Led Zeppelin publicó su disco Led Zeppeli III que incluye ésta canción. Que me sigue encantando, por cierto.

Tengo 11 años, así que estamos en 1967. Ya he dicho que estudio en un colegio de monjas salesianas, pero lo que no dije es tenemos clases por las mañanas y las tardes, de lunes a viernes. La mayoría de las tardes en lugar de recibir clase teníamos "estudio", o sea tiempo para preparar las lecciones del día siguiente y afianzar para los exámenes -en teoría, porque realmente lo que nos daba era oportunidad de hacer alguna que otra travesura.

Hoy es una tarde cualquiera de un día de invierno típico, con lluvia torrencial y viento... no tenemos ganas de estudiar.

- niña1: tenemos que hacer algo para que nos manden a casa, pero sin castigo.
- niña2: Mariluz, tú que eres la delegada de curso a ver qué se te ocurre...
- yo: bueno, yo he escuchao a mi primo que si ponemos una perra gorda (moneda de 10 céntimos de peseta) en el tubo fluorescente, cuando se da al interruptor saltan los plomos (el actual automático) y se funden todas las luces.
- toda la clase: ¡¡bravo!!
- niña1: vamos a hacerlo... ¿tú sabes?
- yo (haciéndome la chulita): ¡po's claro! ... a ver, dos que vayan al "cuartito" (wc) a vigilar que no venga nadie y avise... otras que pongan una silla delante de la puerta y se siente.

Dicho y hecho, ponemos una silla sobre una de las mesas bajo el primer fluorescente y me subo para quitar el tubo, introducir la perra gorda en la ranura y volver a colocar el tubo, bien enganchado para que haga contacto al dar al interruptor. Ahora sólo queda esperar que sean las 5 y empiece a oscurecer.  
Sor Obdulia está hoy de "vigilante", y más tranquila que nunca dado lo silenciosas y aplicadas que estamos... con la misma calma se acerca al interruptor y acerca la mano... -el silencio se palpa y la atmósfera se ha cuajado una fracción de segundo mientras seguimos -a cámara lenta- el recorrido de esa mano a la llave de nuestra libertad...
-¡¡PLASS!!
- todas: ¡¡aahh!!
La sor, me deja de responsable y sale corriendo a buscar unos nuevos plomos y cambiarlos... nosotras vigilamos la puerta... ponemos una silla sobre la mesa... quitamos el tubo... la perra gorda... ponemos el tubo... quitamos la silla... 

Evidentemente nos mandaron a casa... sí, a los otros cursos también.

Al día siguiente nos enteramos de que probablemente había caído un rayo cerca y dejó sin luz también a todas las casas de los alrededores del colegio....


Aunque parezca extraño, en mi casa sí que escuchábamos ésta música de Aretha Franklin (además de la típica española) por aquellos años... ventajas de tener hermanos trabajando en la emisora de radio :)

Tengo 20 años, así que estamos en 1976, y por estas fechas ya llevo 3 trabajando con adolescentes en grupos de formación personal. Para tener algún dinero para actividades se nos ocurre que podíamos montar una caseta en la feria del pueblo y empezamos a hacer gestiones para ver cuánto dinero nos costará montarla y si ganaremos lo suficiente para que merezca la pena todo el trabajo.

Tiramos de amigos que nos preste el dinero para concursar por una plaza, en la delegación de fiestas, pero tenemos suerte ¡nos cederán un espacio pequeño y casi al final del recinto ferial!.

Hablamos con empresas que distribuyen refrescos y bebidas para combinados, y nos ofrecen la posibilidad de repartir beneficios y no pagar ni un céntimo por todo lo que suministren ¡evidentemente dijimos que sí!.

Convencimos a nuestras madres, vecinas, amigas y hasta la cocinera del colegio de las salesianas para que hiciesen tortillas de patatas, ensaladas varias, pinchitos de carne, pescaitos fritos... en fin de todo lo que se puede servir sin peligro de intoxicar a nadie y accedieron gustosamente.

Nos encontramos con un pequeñito problema... ¿dónde vamos a servir las bebidas? porque no todo se puede poner en vaso de plástico (más bien de cartón plastificado)... así que decidimos hacer un recorrido por bares, restaurantes, pubs y tomarnos algunas cervezas, combinados, refrescos... dependiendo del sitio, la hora y -sobre todo- la edad de quien pidiese. Teníamos casi tres meses para hacernos con una buena "cristalería".

Pilar -otra de las monitoras- siempre llevaba un bolso gigante de esparto y un par de jerseys dentro para evitar que chocaran e hicieran ruído. Tuvimos un gran éxito "cambiando de sitio" catavinos, jarras de cerveza, vasos cortos de 'güiski', largos de combinado, medianos de agua... y el lugar favorito para hacer esos cambios siempre era un pub de puerto Banús donde había música en vivo. Un pianista acompañado por la voz de una chica llamada María.

Una de las primeras noches que fuimos al pub, mientras María estaba de descanso, uno de los chicos se acercó al pianista

- Paco.- oye, que mientras María descansa ¿por qué no dejas que te acompañe una de las chicas que viene con el grupo?... lo hace bien ¿eh?
- pianista.- (que lo mira de arriba a abajo) ¿cuál de las cuatro que van contigo es?, porque aquí no se puede acercar nadie más guapa que María ni que cante mejor... (Paco me señala) ah, no está mal... es bajita ¿no?... vale, pues ya la llamo... ¿cómo dices que se llama?

Mientras tanto
- yo.- Pilar, ¿qué hace Paco hablando con el pianista?... ¿acaso lo conoce? Porque nos vendría de lujo que nos invitara a alguna de las copas ¿no?
- Pilar.- No tengo ni idea... pero no me fío ni un pelo de estos... ¿no ves cómo se ríen los demás?
...
- pianista.- Queridos amigos, un momentito de atención, tenemos una actuación especial de una de nuestras clientes... ¡Mariluz! 
...
- yo.- Pilar yo a este niño me lo cargo. ¡¡Yo ahí no salgo!!
...
Salí, claro que salí, y canté... y nos invitaron a algunas copas. Y volvíamos cada semana. Y en los descansos de la cantante, el pianista me invitaba a acompañarle... ¡¡y conseguimos varias docenas de vasos!!

Hoy en día sería incapaz de hacerlo, pero traigo una de las canciones que canté acompañada al piano, aunque aquí está la versión original, orquestada, del dúo americano The Carpenters.


Seguimos en abril de 1997 -así que todavía tengo 41 años- y hemos llegado al aeropuerto de El Cairo. Casi he olvidado el 'incidente' de Orly, cuando veo la sala de llegadas internacionales, completamente "tomada" por soldados armados hasta los dientes, pertrechados como para el asalto y con la cabeza cubierta por un casco que apenas deja entrever unos ojos negros y brillantes como la obsidiana.

Vamos por las maletas, pero tengo un presentimiento... negros presagios sobrevuelan mi cabeza como los aviones lo hacen por el cielo egipcio... y es que la visión de tanto soldado con metralleta en manos me ha puesto nerviosa y con la adrenalina "a punto de nieve".

- Ana Mª: lupi, que tu maleta no sale... que ya no salen más y ¡¡la tuya no está!!.

Estoy pálida, sin fuerzas y sin creer lo que estoy oyendo... tengo la certeza de que los soldados más cercanos no dejan de mirarme.

- yo: no me gastes bromas que hace un calor horroroso y estoy nerviosísima con tanto soldado... ¿no hay que pasar control de pasaporte? pues vamos a preguntar allí por la maleta (seguro que ese asqueroso azafato la ha mandado a la otra parte del mundo, pienso con una sonrisa en los labios por si estos soldados saben leer la mente en andaluz)...

Ana me mira y, con su maleta en una mano y los pasaportes en la otra, se dirige a lo más parecido a un mostrador de información y ¡por primera vez la oigo hablar árabe! ... ¡ostras estoy salvada! ... pero no ¡de eso nada!, me vuelvo a acordar del azafato francés (pero sin sonrisa).

- Ana Mª: lupi que dice que no sabe nada de la maleta, que aquí no ha llegado. Le he dado el teléfono y la dirección del príncipe para que nos localicen allí. Vamos que la policía espera por nosotras para sellar el pasaporte.

Salimos del aeropuerto hacia la casa del príncipe Faisal y el taxista es tan amable que lo contratamos para todos los desplazamientos que íbamos a hacer en los días siguientes y él se compromete a hacer el seguimiento a mi maleta.
Hay que comprar ropa interior al menos ¿no?... pues a eso vamos primero.

Tres días más tarde recibimos la maleta -repleta de pegatinas- con un acento alemán ¡¡envidiable!!.

En este año Alejandro Sanz editó una de las canciones que más me gustan de él y que -además- viene al pelo, porque desde aquel viaje tengo el corazón partío: no sé si 'nunca más' pisar aeropuerto francés o volver a El Cairo con una mochila adosada a la espalda.

Abril de 1997, tengo 41 años y estamos en el aeropuerto Orly de París esperando a que nos llamen para subir al avión camino de El Cairo...  veo que vamos muchos que no somos franceses, llegados desde distintos puntos de Europa a tomar el mismo avión.
Ya empieza a haber movimiento. Antes de abrir las puertas, el 'azafato de tierra' avisa -en francés- a los españoles que se aparten y hagan una fila paralela y tengan el pasaporte en la mano... el "silvuplé" (s'il vous plaît = por favor) se lo deja guardado para mejor ocasión. Yo no he comprendido nada, pero para eso está mi hermana mayor, que domina el idioma y me lo traduce... las caras de los españoles son un poema y la mía va pasando de mi color tostado natural al pálido y rojo furia por momentos...

- Ana: lupi ¡ni se te ocurra decir nada! (me susurra mi hermana)
- yo: (sin susurros, claro) ¡¡¿cómo que no diga nada?... pero qué se han creído estos impresentables!!... ¿acaso nos toman por terroristas?!!

A todo esto, los demás españoles (la mayoría, hombres muy trajeados y con maletines de piel) empiezan a llamar la atención al guardia de seguridad de la sala y a subir el tono de voz pidiendo explicaciones. Huelga decir que los otros viajeros se apartaron de nosotros como si  padeciésemos de peste...
Nadie nos aclara nada. Nadie nos pide disculpas.
Ya nos toca y algunos se niegan a entregar el pasaporte... yo también, pero por consideración a mi hermana lo abro y se lo enseño ¡sin soltarlo de mi mano!
- yo: (mirándolo fijamente) ¿satisfecho?... ¡pues hasta nunca, maleducado!

Viene una azafata para ayudar y aligerar la cola que ha formado el tipo... su cara estaba roja como la grana de la vergüenza, y temblaba como un flan ante las quejas de los "sufridos trajeados".

Pero ya nos vamos, ¡menos mal que el trasbordo no afectaba a las maletas... ¿o sí?. 


En honor al empleado francés del aeropuerto, quería poner, por razones obvias, la canción "Some Things Never Change" (Algunas cosas nunca cambian) que el grupo Supertramp publicó en este año... aunque la letra no tenga nada que ver

Estamos en el año 2010, primera década del siglo XXI, y tengo 54 años. A estas alturas de mi vida me han pedido que desvele 7 secretos. Ha sido m la incitadora, así que ahí van:

1.- me encanta comer chocolate blanco junto con palomitas de maíz


2.- colecciono plumas estilográficas y me gusta tenerlas limpias y "usables" en cualquier momento. Siempre llevo dos plumas MontBlanc en el bolso y un cuaderno pequeño

3.- no sabría vivir sin el olor del mar... saber que está ahí a escasos metros de casa me hace sentir bien, cerca de mis raíces

4.- no me gustan las películas románticas, aunque adoro sus bandas sonoras

5.- mi lugar favorito, la playa... quedarme quieta mirando su oleaje -suave o fuerte- y sentir el sol tostando mi piel

6.- no me gusta levantarme de la cama ¡a ninguna hora!... pero tampoco tengo hora para acostarme, me encanta la noche y sus silencios para escribir o leer o ver la tele o... para todo soy noctámbula

7.- siempre he soñado con escribir y publicar un libro y ahora es cuando me he decidido a hacerlo; uno pequeñito de poemas y relatos cortos, si lo quieres ver: http://mariluzgh.bubok.com/

Hasta aquí los secretos desvelados... m dice que debería recomendarlo a siete, así que quiero conocer los secretos de: La gata coqueta, Benchijiguaagando, El conventillo de la museóloga, Noche infinita, Emibel, Emilio, Abuela frecotona



El 16 de marzo de 2010 sale este sencillo de Julieta Venegas

Estamos en octubre de 1993 "Año Santo Jacobeo", tengo 37 años y  he dicidido hacer un tramo del Camino de Santiago -125 km porque no tengo sino 10 días de vacaciones-. Mi hermana Cristina dice que se viene conmigo... mi hermano Jorge dice que se nos unirá en San Marcos, y mamá se queda más tranquila porque no iré sola.

Empezamos en Sarria, porvincia de Lugo,  -aunque para preparar el cuerpo y los pies decidimos hacer una etapa de Ponferrada a Villafranca del Bierzo, el camino que transcurre en la provincia de León-.
Ya nos hemos medio curado las típicas ampollas y rozaduras en los pies. Y estamos ya en la provincia de A Coruña. Hemos salido de Palas de Rei con fuerzas renovadas después de hacer noche en un albergue y nos paramos en Melide a comer... buen vino, buena sopa calentita y una gente realmente encantadora que nos desea "bon camiño".
Hoy no llueve y queremos llegar temprano al albergue, aunque es la etapa más larga de todas. Llevamos muy buena marcha y estamos contentas...

- C: lupi ¿tú llevas la cámara de fotos?
- Yo: ¿no estaba en el respaldo de tu silla?... ¡joder! ¿no me digas que nos tenemos que volver ahora que llevamos más de 10 km?
- C: lupi... yo... lo siento...
- Yo: ¡más lo siento yo! pero tú no tienes la culpa, no te preocupes... ¡¡vamos, que cuando nos demos cuenta ya estamos de vuelta!!

Desandamos todo lo recorrido sin hablar, pero no por estar enfadadas sino cansadas, mis rodillas son delicadas (ambas pasaron por quirófano hace unos años) y ya pasamos de 25 los km recorridos. Llegamos al mesón y cuando nos ven aparecer salen de detrás del mostrador y:
- Mesonera: ¿No me digan que se han vuelto por la cámara de fotos?...¡pero si nosotros se la íbamos a mandar al albergue con uno de los mozos que se encarga de limpiarlo y reponer el botiquín!... ¡¡vengan, siéntense y descansen!!

Cristina me mira y llora silenciosa (yo la miro de reojo y no le digo nada, sé que está pensando en mis piernas).
Se han ofrecido a llevarnos hasta el albergue para que no se nos haga de noche y nos quedemos sin literas. Accedemos agradecidas.
...
De la etapa de ayer nos olvidamos enseguida. En dos días estaremos en Santiago... pero esa es otra historia

Este año Mariah Carey edita el single Hero

1971, tengo 15 años y estamos en Varen, un pequeño pueblo en la campiña, al sur de Francia, donde la mitad -casi- de su población la forman españoles refugiados y emigrantes.

Tío Jesús no puede salir mucho debido a la dolencia de corazón que acabaría llevándolo a la tumba, años después, pero eso no impide que se relacione con sus vecinos y amigos... sobre todo cuando llega su hermano -mi padre- y además con dos sobrinos: Jorge y yo.

Esta noche hay una reunión de nostálgicos y han traído músicas de su época -española, por supuesto- y vino y licores franceses. Mientras recuerdan sus andanzas por los distintos frentes y campos de concentración (en ambos lados de la frontera) va sonando de fondo la voz de Manolo Caracol, La Niña de la Puebla, Antonio Molina y sobre todo Pepe Marchena... pero es cuando canta Juanito Valderrama su famoso y triste "emigrante", que se hace un silencio de tumba y unos a escondidas y otros abiertamente sacan sus pañuelos y limpian sus lágrimas entre sorbetones de vino y moco...

Jorge y yo, que no nos han dejado participar directamente de la velada, estamos en el fondo del jardín cerca de la valla que separa las gallinas, enganchados a una botella de Grand marnier, que se agenció mi hermano cuando sonaron las primeras notas del tocadiscos con el cante flamenco más "jondo" que se pueda resistir a los 15 y 17 años... Y allí seguíamos varias horas después, un buchito tu un buchito yo, con una botella casi vacía y echados uno encima del hombro del otro llorando como magdalenas.

No recuerdo cómo llegamos a la cama, pero yo amanecí sobre la colcha, completamente vestida ¡claro!, oliendo a naranja amarga y con un dolor de cabeza de vaca (seguro que ellas también tenían jaqueca esa mañana con tanta música).

  .    .    .    .    .   

Mi cariño eterno a esos hombretones que lloraban por un país que los había repudiado por perder una utopía llamada libertad.
A Tomás -el catalán-, a tío Juan, tío Alfonso, tío Jesús... y a tantos miles más
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En 1971, Joan Manuel Serrat editó una de las canciones más bellas de toda la historia musical

15 de junio de 1977, van a celebrarse en España las primeras elecciones democráticas en 41 años... yo, desde hace 4 meses tengo 21 años, ¡soy mayor de edad y puedo votar!

Mi padre tenía que formar parte en una de las mesas, como representante del partido comunista, pero un viaje inesperado hizo que tuviera que delegar en otra persona... y el partido aceptó que fuese yo (sin ser militante y sabiendo que era católica practicante).

La situación en los pueblos pequeños no tiene comparación con las capitales, la tensión se palpaba en el ambiente... todo pueblo tiene un fanático y me tocó la papeleta. A media mañana se presentó el tipo y cuando me vio en la mesa se vino para mi como un toro al trapo rojo y dando voces, a cual más alta y grosera... en ese momento estaban -para votar- todos los "prohombres" del pueblo y gracias a uno de ellos -amigo de mi padre y padre de una compañera de colegio, tan de derechas como el otro-, que se puso en medio, la cosa no fue a mayores, porque me levantó de la silla sin hacer ningún esfuerzo y me iba a lanzar contra la pared... ¿te imaginas cómo hubiese terminado con mi metrocincuentaicinco y cuarentaiocho kilos de peso?...

No... al tipo tampoco le pasó nada. Y aún hoy, cuando nos cruzamos, vuelve la cabeza porque yo le miro directamente a los ojos, fijamente, hasta que llega a mi altura y me río. , ya sé, soy muy muy borde.


Triana editó ese año el magnífico "Hijos del agobio" del que extraigo ésta canción por su letra ¡evidentemente!

Estamos en 1993 o tal vez en 1994, es verano y tengo 37 ó 38 años. El grupo de jóvenes de 'anafedez' me ha adoptado -o eso parece- porque cada evento que organizan, cada salida de copitas, cada "loquesea" me llaman para que vaya con ellos. La verdad es que me lo paso en grande y son tan buena gente, que no me cuesta un segundo decidirme a acompañarlos. Esta vez se trata del concierto de El Último De La Fila en Marbella. Me gustan sus canciones y para el grupo son unos auténticos ídolos (para ellas más que para ellos).

Y ahí me tenéis, pegadita al escenario -yo que siempre huyo de las aglomeraciones y jaleos de este calibre-  rodeada de veinteañeros saltando y coreando las canciones como si cobraran por hacerlo... Poco antes de acabar una de las "isabeles" consigue hacerse oír y dice que como sea tiene que acercarse a Manolo y Quimi para darles un beso.

todos: Isa, no la lies que te conocemos.
- Isa: que nooooooo... además lupi es mayor y seria...
- yo: ¿cómo que soy mayor y seria?... ¿qué piensas hacer y qué se supone que tengo que hacer yo?

No dio tiempo a que me explicaran nada. Isa, sin más, se desmayó cayendo a plomo al suelo... y entre unos abriendo paso a empujones y otros avisando a la Cruz Roja logramos sacarla del gentío hasta llevarla junto al escenario -donde la escalera de salida a los camerinos-. Hasta allí llegó 'la chica de la cruz roja' y mientras miraba su botiquín bajó Manolo García la escalera y, como si le hubiesen puesto una esponja con amoníaco en la nariz, saltó Isa del suelo hasta plantarse enfrente y abrazarse a un asustadísimo Manolo...

La bronca que nos echaron fue de campeonato, aunque me dijeron que gracias a mis canas la cosa no pasó a mayores. A mi se me quedó la cara roja como la grana para el resto de la noche... y es que cuando se me pasó la vergüenza (a los cinco minutos, por cierto) los ataques de risa eran continuos y los bailes y las copitas y los chupitos... fue una noche ¡memorable!

Ésta es de mis favoritas

2006 tengo 50 años y hoy es 7 de enero... los puntos de locura no son patrimonio solo mío, no... mi hermana -la mayor- los tiene por cientos, como éste. Ayer celebramos el día de Reyes en su casa -siempre lo hacemos- y, como quien  no quiere la cosa, deja caer con voz engatusadora...

Ana: lupi (esa soy yo), Pilar ¿os venís mañana a Madrid conmigo? Tengo que llevarle un paquete a un amigo que se va a Cuba y quiero mandar algunas cosas... volvemos en el mismo día...
- yo: (que me apunto a un bombardeo) ¡¡¡sí...genial!!!
- Pilar: ¡¡¿queeeeé... a Madrid? ¿a queeeeé? ¿y volver en el día... tú estás loca?!!
- Ana: anda, veniros, no me dejéis solas.
- yo: ¡anda sí mariapi... y os invito a comer cochinillo en "las cuevas de Luis Candelas"!

...
Y, nos fuimos a Madrid.

A las 6:30 de la mañana nos paramos -cerca de casa- a echar gasolina y ¡¡por todos los confucios, la rueda está pinchada!! ... nos la cambian por la de repuesto y los talleres no abren hasta las 9:00 ¿qué hacemos?

- Pilar: Ana, así no podemos ir a ningún sitio... es un riesgo muy grande el que corremos si nos vamos sin rueda de repuesto
- yo: ¡hombre, tanto como sin rueda!... llevar la llevamos... pinchada sí, pero llevamos... además ¡no vamos a pinchar otra vez ¿no?!
... varios intercambios de pareceres después, seguimos pa'Madrid.

Por si no lo sabes, nos separan +/- 600 km, lo que supone aproximadamente 6 horas de carretera, dependiendo de quien conduzca, de las paradas y del coche. Así que la primera de ellas para tomar un cafetito, echar un cigarillo (y líquidos sobrantes) la hicimos en la provincia de Granada... el coche es potente y cómodo ¡¡cambio de conductora!!... Pilar ya está más tranquila conduciendo, Ana echando una cabezadita y yo ¡como cría con zapatos nuevos! mirándolo todo.

Llegamos muy bien de tiempo, encontramos la dirección a la primera -en Barajas- y entregamos el paquete...¡misión cumplida! Ahora ¡¡¡a comer!!!

Mi lugar favorito es un restaurante del año 1725 -dice el libro Guinness que es el más antiguo del mundo- situado en la trasera de la Plaza Mayor... ¿se puede pedir más?... pues sí, su cochinillo asado y eso pedimos para las tres ¡¡placer de dioses!!  ¿Lo malo? pues que no se podía fumar, así que el café lo tomamos en una cafetería de la Plaza Mayor (imposible sentarse fuera por el frío).

Dimos un paseo, nos hicimos la fotito típica con el "Oso y el Madroño" y pa'casa, a donde llegamos cerca de media noche, reventadas de tanta carretera...

¡ah! ¿la rueda?... ¡bien gracias!



Ese año LODVG sacó el último trabajo con Amaia Montero como vocalista
ésta canción es mi favorita

1978... tengo 22 años y una muleta. No puedo conducir porque no tengo carnet -y tardaré años en tenerlo- pero sí una amiga que lo tiene y un seat 127 rojo, de segunda mano.
Cuando gana el aburrimiento y el clima nos es propicio, sin pensarlo dos veces nos subimos al coche y...
- yo: ¿vamos a tomar café a Granada?
- amiga: ¡sí, venga vamos!

Granada está a poco más de tres horas pero el viaje se hace cortísimo, además el reloj no cuenta si eres consciente de estar haciendo una locura.

Cuando estamos a pocos kilómetros de Loja, paramos en 'Los Cordobeses' a tomar café y echar unos "duros" en la maquinita... clin clin clin clin ... ¡premio!... empezamos con buen pie, desayuno gratis y dinerillo para la gasofa.

Llegamos a Granada y dejamos el coche en un aparcamiento (todavía no eran parkings) de la Gran Vía de Colón. Y desde allí -caminando con muletas- hasta la bodega 'Natalio' o 'Muñoz' -según estén de gente- para bebernos una jarrita de vino 'pálido' y un bocata de atún con tomate (¡de muerte!).

¿Y el café?....¿no habías ido a tomar café? -te preguntarás-.

Después de haber recuperado fuerzas nos vamos al Café Alameda conocido como Gran Café Granada (hoy en día desaparecido como tal).

Cuando abres sus puertas te recibe un olor rancio de años característico y automáticamente sufres una regresión en el tiempo... al fondo -a la izquierda- en su mesa de siempre están los hermanos Rosales y Federico leyéndose mutuamente sus últimos versos, rodeados de "señoritos de ciudad" que, con reverencia algunos y desconfianza otros, siguen la tertulia sin participar en ella. Más a la derecha una escuálida figura desliza sus interminables dedos por las teclas del piano... Falla buscando continuar su "Atlántida" -inconclusa a su muerte, por cierto.

- camarero: Buenas tardes, señoritas, ¿van a tomar café?

... La magia se ha roto en mil pedazos...

Miro la cara del camarero y sonrío... su figura escuálida y de cara arrugada es el vivo retrato de D.Manuel de Falla

- yo: Sí, gracias. Para mi que sea solo, bien cargado y con hielo por favor, y después un gintonic de Larios (yo siempre Larios).

La sala está vacía, solo nuestra mesa tiene vida. El resto con sus tableros de mármol parecen añadidas a ese majestuoso espacio enmarcado por columnas.
Abrimos cada una un periódico y entre sorbo y sorbo las noticias van hablando de una España nueva que quiere olvidar rencores construyendo una Constitución que dé cabida a todos

Es la hora de irnos. Le decimos adiós al camarero 'Falla'. Una miradita más antes de abrir la puerta y -allá al fondo- Federico García Lorca y los hermanos Rosales nos saludan tocando el ala de sus sombreros con una sonrisa cómplice en sus caras.

Hoy la música no va con el año sino con el entorno de la historia.
"La vida breve" de Falla interpretada a piano

1980... tengo 24 años y estamos en agosto. Decidimos que nos vamos de excursión a Ronda peeeeeeero, alguna dijo que podíamos ir dando un "pequeño rodeo" por los pueblos de los montes -lo que yo llamo la 'Málaga profunda'- porque ha venido una amiga de una amiga a quien no le gusta la playa y aún menos si está "abarrotá" de gente; llamamos a otra amiga y empieza la odisea de "cinco mujeres en un seat 600 con más 40º en su interior"...

Como es lógico a esa edad lo que menos importa es el calor, las estrecheces, el humo de tabaco de cinco fumadoras y los cantos ensordecedores (y disonantes dicho sea de paso) de cinco mujeres con "pantalón short" en busca de aventuras... ¿Aventura?... ¡agonía, mejor dicho! ya que para hacer los primeros 75 km tardamos 3,30 horas -las pendientes estrechas con curvas imposibles han quedado grabadas en mi mente de forma indeleble- pero nada nos desanima, recorremos los pueblos que pasamos dentro del coche para no perder tiempo y como no hemos bebido ni gotita de agua no hay que hacer pis... nos han dicho que uno de los pueblos está a menos de 15 km y que están en fiestas... cambio de planes... ¡¡¡a la feria, niñas, a los caballitos!!!
 Ya sabemos que las cosas se pueden torcer y si lo piensas mucho logras que se tuerzan ¿verdad?... pues llevamos una agorera en el 600... ¿a que no encontramos donde comer?... ¿a que no encontramos pensión?... ¿a que nos tenemos que quedar a dormir en el coche?...  y es que, a todo esto, no he dicho que estábamos muertas de sed y hambre, empapadas como salidas de una sauna (pero sin el como) y roncas de cantar y fumar...a más de 50 km de Ronda, y a las 9 de la noche... con un sol como si fuesen las 5 de la tarde.

- amiga: a ver, niñas, lo primero buscar donde comer y bebernos unas cervezas, ya preguntaremos dónde hay una pensión que podamos darnos una ducha, por lo menos y después a bailarrrrr...

Salimos del 600 como cabras locas y nos plantamos en la puerta de un bar, con un letrero que ofrecía conejo al ajillo y demás productos de la sierra, y con media docena de parroquianos en su interior que pasaron del estupor a la lujuria en un parpadeo... ¡¡5 mozas -morenas de playa- y de muy buen ver en minishort!! ... ni en sus mejores sueños, oye...
Preguntamos si podíamos cenar y ¡claro que podíamos!...
Preguntamos si habría habitaciones libres en la pensión y ¡claro que habría! y si no... no importaba ya encontraríamos camas....

oh,oh... ¿se están mirando entre ellos y con sonrisitas?...

- niñas, antes no había tantos hombres en el bar ¿no? ... (comentamos entre todas por lo bajito y mirando de reojo al personal).
Acabamos de cenar sin contratiempos... y nos vamos, pero antes nos indicaron una pensión sin ningún problema. Nos dijeron que tuviésemos cuidado con los jóvenes que venían de otros pueblos a las fiestas, que eran unos "cabroncetes", pero que si teníamos algún problema, la patrulla (de la guardia civil) pasa por el pueblo cada equis horas. No señorita, en el pueblo no hay "cuartelillo", nos dijeron.

¿Pero quién piensa en necesitarlos cuando en el 600 viajan 4 "hijas del cuerpo"?... porque menos yo, todas tenían padre o hermanos guardias civiles...

Son cerca de las 11pm cuando volvemos al coche para buscar dónde aparcarlo  toda la noche. Las risas que llevamos se nos quedan congeladas en la cara...
¿se puede saber de dónde cogno han salido tantos tíos? ... están cercando el coche, joder... nos están rodeando... 

- chica mayor: a ver, abre la puerta y déjame salir ¡¡ahora mismo!!

- amiga: ¿tú estás loca????... ¡tú, cierra los seguros! ¡¡¡¡¡¡ahora mismo!!!!!!
- la amiga de la amiga: ¡¡arranca y llévatelos por delante pero sácame de aquíííí!!

A todo esto los niñatos no dejan de gritar que ellos son los que han robado  la goma 2... que nos van a poner una bomba debajo del coche si no salimos  ¡¡¡inmediatamente!!! ... los adjetivos que nos obsequian los podéis imaginar (no me atrevo ni a escribirlos)...

-yo: ¡calladas y quietecitas todas!... nos vamos a quedar aqui esperando a los civiles que ya falta poco para que lleguen... no los miréis y poned la música a tope.  
- la amiga de la amiga: ¡¡cuando se lo diga a mi padre!!
- todas: ¡¡tú calladita, que por tu culpa no estamos en Ronda!!
...
- amiga: -quitando la música- ¡¡se han ido!! ... ¡¡¡vámonos de aquí!!! ...
- las demás: ¡¡espera, la guardia civil!!

Efectivamente vimos entrar en la plaza el jeep y saltamos del 600 todas a la vez (sí, no me preguntes cómo lo hicimos con sólo dos puertas). Les pusimos en antecedentes -previa identificación, claro- y, más por ser "hijas del cuerpo" que porque nos tomaran en serio, se ofrecieron a escoltarnos hasta la salida del pueblo cuando acabasen su ronda de 1/2 hora.
Se hizo eterna... nadie rompía el silencio y cuando una se decidió, lo hicimos todas a la vez y casi gritando histéricamente.
...
A la 1 de la madrugada,  mudas,  oliendo a mono cocido y con más miedo que vergüenza, -mirando por el retrovisor en espera de la fila de coches persiguiéndonos- enfilamos las puñeteras curvas camino  de Ronda. A donde llegamos cerca de las 3 am.

Cada vez que voy a Ronda miro con inmenso cariño el jardín de un precioso colegio donde nos colamos -saltando la reja- para dormir bajo sus árboles y sobre su frondoso césped.



El "Boss" publicó The river ese mismo año.

Estoy en Tenerife, es 19 de noviembre de 1976... tengo 20 años y mañana me van a dar una paliza de mil pares de diablos, pero -como diría el tenorio: "mañana será otro día, Lucía"- hoy voy a vivir una experiencia sobrenatural, espectral y espeluznante digna del profesor Jiménez del Oso...

A media tarde salimos -desde Las Chumberas- camino de Taganana, en un turismo pequeño, mi prima, su amiga peluquera -que conducía el coche- con su hijo y yo. La ascensión muestra unas vistas maravillosas, el paisaje salvaje nos retrotrae a la época de los guanches... va anocheciendo y llegamos casi a la boca del túnel...

- conductora: creo que deberíamos volver, ya está anocheciendo y no quiero que se nos haga noche cerrada por estas carreteras.
- los demás: vale... bien... volvamos...

De pronto -como si alguien hubiese encendido una bombilla de 1.000.000W- el cielo se ilumina y, emergiendo del mar, aparece una  luz que va creciendo  hasta alcanzar un diámetro gigantesco que abarca el horizonte y todo nuesto campo de visión...

el coche se para... no, no se ha calado...

los relojes se paran... no, no les hemos dado ningún golpe (el mío sigue parado)

el carrete de la cámara de foto se ha velado...(eso me dijeron al llevar a revelar las fotos)...  no, claro que no abrí la máquina

El silencio se puede cortar... ninguno nos atrevemos a respirar ni a encender un cigarrillo por si "esa cosa" se mueve en nuestra dirección...

Del mismo modo que se hizo la luz, desapareció y la oscuridad más absoluta nos envolvió dejándonos taquicárdicos.

No sé si he sido testigo de un hecho insólito... solo sé que "esa cosa" era un Objeto Volante No Identificado porque -por esas fechas- poco se sabía de misiles disparados desde submarinos...

El coche tiene el motor en marcha... así que sin decir ni palabra continuamos nuestro camino de regreso...

Años después la prensa se hizo eco del suceso.



Jean Michel Jarré editó su famoso Oxygène

Sin comentarios

Estas son algunas de mis locuras "confesables". Se comentan por sí solas, por tanto no habrá respuestas a vuestros comentarios -si los hubiera-. Un punto de locura ¡sí! ... pero siempre desde el respeto
Soy seria...
muy seria...
extremadamente seria
.
.
.
por eso a veces necesito

Un

Punto

de

Locura

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